El veterinario clínico se enfrenta frecuentemente al desafío de tener que diagnosticar trastornos neurológicos en el caballo de deporte. En ocasiones, las neuropatías muestran signos clínicos poco claros y confusos, y requieren de un diagnóstico diferencial exhaustivo con otros sistemas del organismo. Existe la creencia que el examen del sistema neurológico en el equino es un proceso difícil y tedioso, sin embargo éste es un procedimiento relativamente sencillo.
El Sistema Nervioso se clasifica desde un punto de vista anatómico en Sistema Nervioso Central, que incluye encéfalo y médula espinal, y Sistema Nervioso Periférico, formado por los nervios que salen desde la médula espinal y los pares craneales que salen del encéfalo.
El examen del sistema nervioso debe ser sistemático y acucioso. Debe comenzar desde la cabeza e ir avanzando hasta llegar a la cola. La evaluación del ejemplar va a comenzar con la observación general del paciente, incluyendo la actitud y su interacción con el medio, posición del cuerpo, cabeza y miembros así como la simetría del desarrollo muscular. Los componentes neurológicos que se evalúan comúnmente, son los nervios craneales, respuestas posturales de los miembros, análisis del paso y la evaluación de la cola y ano. Al evaluar la cabeza, lo ideal es valorar el comportamiento o conducta, estado mental, posición y movimiento de la cabeza y cuello.
La marcha da una visión general de la función del tronco encefálico, cerebelo, médula espinal, nervios periféricos y músculos. Lo principal que se debe evaluar neurológicamente es debilidad y ataxia. El animal se debe examinar mientras camina, trota, gira y se desplaza hacia atrás. Muchas veces los signos son sutiles por lo que se si se puede, se debe observar a animal subiendo y/o bajando una pendiente, con el cuello extendido, corriendo a campo libre y caminando con los ojos vendados; con estas maniobras los signos debieran hacerse más evidentes.