Introducción

A principios de siglo en Sudáfrica era común en ovinos una enfermedad llamada 'jaagsiekte', y du­rante el año 1915 se informó de casos de una neu­monía catarral crónica, que se diferenciaba de la primera porque en ésta última se observaban folícu­los linfáticos en el parénquina pulmonar (De Kock, 1929). Más tarde aparecen informes de neumonía progresiva ovina (NPO) en Montana, Estados Uni­dos de Norteamérica, que causaba pérdidas entre un 2-10% en los rebaños afectados. Al examen histopa­tológico se observaba una bronconeumonía intersti­cial crónica (Marsh, 1922 y Marsh, 1923).

En Islandia el primer informe de NPO (maedi­-visna) data de 1939, iniciándose en esa fecha la eliminación de animales en los rebaños afectados (Sigurdardóttir y Thormar, I964). A partir de 1965 no se han observado casos reaccionantes positivos. En Holanda se reconoce la NPO y se demuestra la presencia del virus (Houwers y col., 1983). En Fran­cia se conoce la enfermedad como 'Douhite', desde 1942 (Cottereau y col., 1977). En Canadá se ha observado NPO desde 1970 (Dukes y col., 1979) y en América Latina se ha descrito en ovinos peruanos por hallazgos de lesiones histopatológicas y serolo­gía usando la inmunodifusión doble en agar (Snyder y col., 1983). También en México en ovinos de matadero se observaron lesiones sugerentes de la enfermedad (Eguiluz y De Aluja, 1981).

El agente etiológico de la NPO se clasifica como un lentivirus de la familia Retroviridae, tiene una transcriptasa reversa que es una DNA polimerasa RNA dependiente (Lin y Thormar, 1970). Los antí­genos virales que se detectan por reacciones de precipitación son el polipéptido estructural princi­pal denominado de modo variable p23, p25, p27 y p30 y la glicoproteína de la envoltura viral llamada gp45, (Haase y col., I990). Por la gran semejanza que tienen los virus lentos de la NPO, de la artritis­encefalitis caprina, de la inmunodeficiencia humana 1, de la inmunodeficiencia humana 2 y de la anemia infecciosa equina, se han estudiado profusamente con el fin de obtener modelos animales para el estudio de los síndromes de inmunodeficiencia ad­quiridos humanos (Bosgiraud y col., 1985 y Straub, 1989).

La infección puede llevar a una enfermedad asin­tomática por años y muchas veces la enfermedad clínica no alcanza a manifestarse durante toda la vida del animal. Cuando hay sintomatología clínica afecta a animales mayores de cuatro años, comen­zando con pérdida de la condición corporal, la fre­cuencia respiratoria aumenta con el ejercicio, a ve­ces aparece una tos seca y la muerte se produce por anoxia (Cutlip y col., 1977).

Respecto al diagnóstico, la clínica y lesiones histopatológicas pueden hacer sospechar de la en­fermedad, pero se puede confundir entre otros cua­dros con adenomatosis pulmonar, pneumonias para­sitarias y scrapie (Cutlip y col., 1979). Se puede aislar el virus de animales vivos a partir de leucoci­tos de sangre periférica, pulmón, testículos o bazo y multiplicarlos en cultivos celulares (Dawson, 1980), pero es más fácil aislar el virus de animales muertos, a partir de tejidos ganglionares, pulmón o plexo coroído (Oliver y col., 1981). Para confirmar el aislamiento viral de NPO se puede usar inmuno­fluorescencia en los cultivos celulares u observa­ción al microscopio electrónico (Dawson y col., 1979). Las pruebas de ELISA, inmunofluorescencia indirecta y la inmunodifusión en gel de agar se estiman de igual sensibilidad y especificidad (Daw­son, 1982), sin embargo mejorías sucesivas en la prueba de ELISA incluso empleando anticuerpos monoclonales hacen que esta prueba sea de alta especificidad y mayor sensibilidad que las otras (Houwers y Schaake, 1987).

A través del presente estudio se pretende detectar la posible existencia de anticuerpos precipitantes, en ovinos chilenos, que señalen infección por el virus de neumonía progresiva ovina (maedi–visna) cepa WLC–l, utilizando la técnica de inmunodifusión doble en gel de agar.

Material y métodos

Se procedió a diseñar un tamaño de muestra basado en los supuestos que la prevalencia de anticuerpos era de un 1%, un 95% de confianza (Cepanzo, 1979; Di Giacomo y Koepsell, 1986, Thrusfield, 1990), que dio como muestra mínima 298 animales.

Las muestras se obtuvieron desde junio de 1990 hasta febrero de 1991 y se analizaron por microin-unodifusión doble en gel de agar de acuerdo con procedimientos propuestos por Cutlip y col., (1977) y Winward y col., (1979). La mayor parte de los sueros eran de animales adultos, buscando anticuer­pos en aquellos animales con mayor probabilidad de encontrar individuos positivos, como una forma de incrementar la prevalencia (Light y col., 1979).

La sangre se obtuvo por punción venosa yugular o herida de degüello en una cantidad aproximada a 10 ml de sangre con jeringa y frascos estériles. Las muestras se refrigeraron a 4ºC, después de 1 a 6 horas mantenidas a temperatura ambiente. Se centri­fugaron a 300 x g por 10 minutos para obtención del suero. Luego se inactivó el complemento a 56°C por media hora. Los sueros así obtenidos se congelaron a -20ºC hasta efectuar la prueba.

Resultados y discusión

Se recolectaron un total de 423 sueros diferentes, siendo el tipo de animal, la edad, raza, modo de obtención de la muestra, lugar en que se tomó la muestra y procedencia de los animales, los que se señalan en el cuadro 1. Del total de muestras, 266 procedieron de la XII Región, el resto de las Regio­nes VI, VII y Metropolitana.

CUADRO 1 CARACTERÍSTICAS DE LOS ANIMALES MUESTREADOS, SITIO DE OBTENCIÓN DE LA MUESTRA Y ORIGEN GEOGRÁFICO DE LOS REBAÑOS

Número de muestras

Tipo de animal

Edad aproximada

Raza

Sitio de sangría

Lugar de toma de muestra

Procedencia de los animales

Región

39

cordero

4-6 meses

Merino precoz

herida de degüello

Matadero Lo Valledor Santiago

Feria el Tattersall Santiago

Metropolitana

43

ovejas

5 años

Merino precoz

herida de degüello

Matadero Lo Valledor Santiago

Provincia de San Antonio

Metropolitana

60

ovejas

3-5 años

Merino precoz

punción yugular

Estación experimental Hidango

Provincia Cardenal Caro

VI

15

ovejas

3-5 años

Suffolk Down

punción yugular

Fundo la Esperanza

Querquel Provincia de Maule

VII

50

ovejas

5-6 años

Corriedale

herida de degüello

Matadero Simunovic

Comuna Primavera Tierra del Fuego

XII

46

ovejas

5-6 años

Corriedale

herida de degüello

Matadero Simunovic

Comuna Primavera Tierra del Fuego

XII

51

capones

1-2 años

Corriedale

herida de degüello

Matadero Agromar

Comuna Laguna Blanca Continente

XII

44

ovejas

5-6 años

Corriedale

herida de degüello

Matadero Tres Puentes

Tierra del Fuego

XII

40

ovejas

5-6 años

Corriedale

herida dedegüello

Matadero Tres Puentes

Comuna Laguna Blanca Continente

XII

35

carnerosy capones

2-5 años

Corriedale

herida de degüello

Matadero Tres Puentes

Continente

XII

Todos los sueros dieron reacción negativa a la inmunodifusión doble en agar. Los sueros positivos de control siempre dieron reacciones positivas, con una línea de precipitación notoria a simple vista.

De acuerdo a la muestra diseñada, si es que existiese la enfermedad en Chile, ésta sería menor al 1% con un 95% de confianza, situación que proba­bilísticamente es menor ya que la obtención de la muestra fue dirigida hacia aquellos animales con mayor probabilidad de tener la enfermedad. Esta situación constituye una situación sanitaria y pro­ductiva favorable para el sector ovino chileno, que se debe preservar.

Por otra parte, si bien es cierto que las manifes­taciones clínicas de la enfermedad son poco fre­cuentes y tardías en la vida de los animales, se han descrito efectos nocivos para la producción de le­che, puesto que hay una mastitis indurativa linfoci­taria en cerca de la mitad de las ovejas infectadas (Houwers y col., 1983); estas mastitis pueden resul­tar en menor ganancia de peso de los corderos. También se señala que en ovejas viejas, la enferme­dad respiratoria puede también disminuir la produc­ción (Dawson, 1987).

De acuerdo a los resultados presentados no se puede asegurar la inexistencia de NPO en Chile, pero si se puede decir que de existir ésta, la preva­lencia sería lo suficientemente baja como para que el impacto económico sea poco relevante. Sin em­bargo, es recomendable tomar precauciones sanita­rias frente a la importación de animales.

La técnica empleada es de relativa simplicidad, de bajo costo y sólo requiere una espera máxima de 48 horas para expresar un resultado. Además, se debe agregar que la enfermedad se ha probado que puede erradicarse, a través de manejos como el sacrificio (Dawson, 1980) junto con el aislamiento y separación inmediata de las crías de madres posi­tivas (Houwers, 1983).

El haber encontrado todas las muestras negati­vas, es un antecedente que obligaría a la confirma­ción de un eventual hallazgo positivo por otros mé­todos serológicos como ELISA y a una investigación epidemiológica exhaustiva en la zona de detección.

Con la proliferación de barreras para-arancela­rias en el comercio mundial, Chile puede ofrecer otra garantía sanitaria a la venta de sus ovinos al exterior.

Agradecimientos

A los Dres. Randall Cutlip, Ames-lowa, USA, y Michael Dawson, Weybridge, England. También a la División de Protección Pecuaria, Servicio Agrí­cola y Ganadero del Ministerio de Agricultura y al Matadero Frigorífico Lo Valledor, Santiago.

Referencias

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Recibido el 15 de julio de 1993, aprobado el 3 de noviembre de 1993.