Introducción

La chinchilla es un pequeño roedor nativo de América del Sur, cuya piel es reconocida como una de las más finas del mundo. Los indígenas a la llegada de los españoles a América, ya utilizaban su piel para la confección de prendas de abrigo (Villalobos, 1984).

En Chile, la calidad y color de las pieles exportadas, junto con la capacidad de producir un número aceptable de pieles cada año, ha permitido a los productores nacionales insertarse en el mercado internacional.

El sistema de producción que se utiliza para el apareamiento de chinchillas en criaderos con fines comerciales es el método poligámico del collar, dado que es el más eficiente (Grau, 1966). Para criaderos en Chile, Grau (1966) señala que la edad adecuada para la primera monta en hembras y machos es a los 8 meses. Esta especie se caracteriza por un excepcional largo de la gestación comparado con otros roedores (Weir, 1986). La fertilidad, expresada como el porcentaje de hembras paridas del total de hembras encastadas fue el 80,8% (Scheu, 1988). En Chile, García y col. (1989) observaron que las hembras menores de 18 meses al parto tienen una fertilidad menor que las de mayor edad y a la vez un menor número de partos por hembra al año. En relación al tamaño de camada, la moda sería de 2 individuos (Puzder y Novicmec, 1992).

El análisis demográfico de la fecundidad permite conocer la eficiencia productiva de una población, ya que los indicadores evalúan la fecundidad en relación al número de nacidos vivos. En este estudio se estimarán indicadores demográficos de la fecundidad junto con algunos indicadores reproductivos en chinchillas hembras de criadero.

Materiales y métodos

La información para efectuar este estudio se obtuvo de los registros entre los años 1987 y 1994 de dos criaderos chilenos, ubicados en la Región Metropolitana, semejantes en su manejo reproductivo, asesoría técnica y origen de los animales. Los registros contenían la siguiente información: identificación del individuo, fecha de nacimiento y muerte, fecha de partos, número de nacidos vivos y muertos indicando su sexo y destino (piel o reproducción). Con estos datos las hembras se clasificaron según edad y año calendario; y las crías según año de nacimiento, sexo y edad de las madres.

Se construyeron las siguientes tasas utilizando las expresiones de Haupt y Kane (1981):

Tasa de fecundidad femenina general que indica el número de crías nacidas vivas por cada    hembra en edad fértil (mayor de 8 meses). Tasas de fecundidad femenina específica por edad que es el número de crías nacidas vivas por cada hembra de una determinada edad fértil. Tasa femenina global de fecundidad constituida por la sumatoria de las tasas de fecundidad específica por edad y se interpreta como el promedio de crías que nacerían vivas durante la vida de una hembra si toda su vida reproductiva transcurriera conforme a las tasas de fecundidad por edad. Tasa bruta de reproducción que es el número promedio de hijas que nacerían vivas durante la vida de una hembra si su vida transcurriera conforme a las tasas de fecundidad por edad.

Se obtuvo además la siguiente información:

distribución mensual de nacimientos edad al parto según número ordinal de parto probabilidad de presentar partos sucesivos tamaño de la camada al nacimiento y al destete número de partos al año por hembra en edad fértil

Resultados y discusión

La tasa de fecundidad femenina general en los años considerados varió entre 146 y 214 con un promedio que indica que por cada 100 hembras en edad fértil nacen 173 crías vivas anualmente. Esta tasa de 1,73 crías por hembra al año, inferior al obtenido por Scheu (1988) de 2,35 puede atribuirse a que ese autor considera sólo las hembras paridas y no el total de hembras en edad fértil. Esto muestra una existencia de animales en producción no eficientes desde el punto de vista reproductivo.

En el cuadro 1, relativo a las tasas de fecundidad específicas por edad, se puede observar que el mayor número de hembras y los nacimientos más numerosos se presentan entre el año y los seis y medio años de edad. Excepcionalmente se presenta una alta tasa a los 7,5 años, probablemente debido a la selección que se realiza en los criaderos a medida que avanza la edad de los animales. Como consecuencia de esta selección, permanecen en la población reproductiva sólo aquellas madres de muy buena calidad desde el punto de vista reproductivo, con lo cual se reduce en forma considerable el número de hembras mayores. De acuerdo a estos resultados la edad máxima promedio que las hembras podrían permanecer en reproducción sería los 6,5 años. Una forma práctica de determinar este límite sería obteniendo la diferencia entre el número de crías nacidas de hembras de una edad particular y el número de hembras de esa misma edad (Cuadro 1). Esto permitiría conservar las hembras en reproducción hasta aquella edad en que la diferencia fuera positiva: en el caso de este estudio hasta los 6,5 años. En este mismo cuadro también se observa que permanecen en reproducción hembras sólo hasta los 9 años de dad. En cambio, en estudios extranjeros (Weir, 1986) la vida reproductiva de una chinchilla hembra puede superar los 10 años y según Puzder y Novicmec (1992) la máxima 'performance' reproductiva para una población se produce a los 9 años de edad.

CUADRO  1 TASAS DE FECUNDIDAD ESPECÍFICAS POR EDAD Y DIFERENCIAS ENTRE EL NÚMERO DE CRÍAS Y EL NÚMERO DE CHINCHILLAS HEMBRAS

Edad (años)

Número de hembras

Número de crías

Tasa

N° crías menos N° de hembras

0

269

0

0

-269

0,5

371

148

0,39

-223

1

449

594

1,32

145

1,5

433

551

1,27

118

2

332

474

1,42

142

2,5

265

342

1,29

77

3

223

309

1,38

86

3,5

165

194

1,17

29

4

132

173

1,31

41

4,5

99

136

1,37

37

5

65

76

1,16

11

5,5

39

47

1,2

8

6

34

39

1,14

5

6,5

20

23

1,15

3

7

11

10

0,9

-1

7,5

8

13

1,62

5

8

3

2

0,66

-1

8,5

2

2

1

0

9

2

2

1

0

9,5

0

0

0

0

Tasa Global de Fecundidad

20,75

-----

Según la tasa global de fecundidad (Cuadro 1) cada hembra a lo largo de su vida reproductiva tendría 20,75 crías nacidas vivas (machos más hembras). En cambio, otras especies como el conejo angora puede tener hasta 66 crías nacidas vivas (Morales y col. 1991), la hembra bovina 6 crías (Urcelay y col. 1981) y la hembra equina 8,45 crías (Pavón y col. 1975). De estas crías nacidas vivas, cada chinchilla madre tendría 9,46 hijas (tasa bruta de reproducción) que según Swaroop (1964) es el número hipotético de hijas que hubieran nacido vivas, si todas las madres hubieran comenzado su vida juntas y ninguna hubiera muerto antes de llegar al límite superior de edad (9 años) de tener crías.

En el Cuadro 2 se observa la estacionalidad en los nacimientos, extendiéndose la época de mayor frecuencia entre septiembre y marzo con un 77% de los partos, época que corresponde a la primavera y verano en el hemisferio sur. Aun cuando existen partos durante todo el año, los meses de mayo, junio y julio presentan menos del 5% de los partos, coincidiendo con lo obtenido por Scheu (1988).

CUADRO 2 DISTRIBUCIÓN DE LOS NACIMIENTOS DE CHINCHILLAS SEGÚN MES

MES

NACIMIENTO (número)

PORCENTAJE (%)

ENE

197

4,48

FEB

167

8,04

MAR

197

9,48

ABR

125

6,02

MAY

91

4,38

JUN

51

2,46

JUL

83

4,00

AGO

129

6,21

SEP

191

9,20

OCT

300

14,44

NOV

306

14,73

DIC

240

11,56

En el cuadro 3 se presentan los límites y el promedio de edad para cada número ordinal de parto.Se puede apreciar que los intervalos de edad para cada parto pueden ser bastante amplios; en particular, para el primero que se distribuye entre 0,73 y 4,24 años de edad lo que muestra que se mantienen hembras varios años antes de obtener un primer parto. El promedio al primer parto es de 489 días, ligeramente superior al observado por Neira y col. (1989). Por otra parte, dentro de este primer parto el 60% de las hembras parió a edades inferiores al promedio y el 18% de ellas lo hizo antes del año de edad. Se observa que una hembra de 2,15 años ya ha tenido hasta 5 partos, coincidiendo con Puzder y Novicmec (1992) quienes obtuvieron 5 partos en 2 años. También se aprecia que el número máximo de partos obtenido por hembra fue de 16 a lo largo de toda su vida. En este mismo cuadro se observa que de las 329 hembras que parieron alguna vez (probabilidad 1), el 76,6% de ellas parió una segunda vez y la probabilidad de que lleguen a parir por tercera vez es de 53,2%. Por otra parte, la probabilidad que presenten 8 partos o más es inferior al 10%.

CUADRO 3 EDAD Y PROBABILIDAD DE PARTOS SUCESIVOS EN CHINCHILLAS SEGÚN NÚMERO ORDINAL DE PARTO

N° ORDINAL DE PARTO

EDAD (años)

N° DE PARTOS

EDAD

PROBABILIDAD DE  PARTO

Promedio

Desviación estándar

1

0,73-4,24

329

1,34

0,47

1,000

2

1,06-3,79

252

1,87

0,54

0,766

3

1,37-4,38

175

2,35

0,58

0,532

4

1,84-4,67

122

2,84

0,67

0,371

5

2,15-5,47

84

3,43

0,78

0,255

6

2,65-6,18

53

4,01

0,83

0,161

7

3,16-7,51

34

4,44

0,84

0,103

8

3,65-8,00

21

4,78

0,99

0,064

9

4,20-6,42

11

5,12

0,72

0,033

10

4,82-6,96

8

5,7

0,73

0,024

11

5,32-7,48

7

5,58

1,89

0,021

12

6,95-8,13

4

6,13

2,46

0,012

13

7,45-7,98

2

7,71

0,25

0,006

14

7,95-7,95

1

7,95

-

0,003

15

8,63-8,63

1

8,63

-

0,003

16

9,11-9,11

1

9,11

-

0,003

El valor promedio de camada al nacimiento fluctuó entre 1 a 5 crías con una moda de 1 y una media de 1,7 (Cuadro 4), semejante al observado por Neira y col. (1989), en un criadero chileno, pero inferior al de criaderos extranjeros, los cuales muestran promedios de 2,03 (Chinchilla Breeding Results, 1989) y 2,78 (Breeding Statistics, 1987). El número de crías vivas por hembra parida fluctuó entre 1 y 4 con un promedio de 1,48 inferior al obtenido por Neira y col. 1989. Debe considerarse además que en el 8,8% de los partos no se observaron crías vivas. El tamaño de camada al destete fue de 1,45 explicado por una tasa de mortalidad nacimiento destete de 9,7% promedio para el período estudiado. Este 1,45 mostró ser ligeramente superior al de Neira y col. 1989 que alcanzó una cifra de 1,39.

CUADRO 4 TAMAÑO DE CAMADA AL NACER, NACIDOS VIVOS Y TAMAÑO DE CAMADA AL DESTETE EN CHINCHILLAS SEGÚN AÑO (1987-1994)

Año

Tamaño de camada al nacimiento

Número de nacidos vivos

Tamaño de camada al destete

87

1,45

1,26

-

88

1,49

1,22

-

89

1,42

1,21

-

90

1,57

1,33

1,23

91

1,77

1,37

1,31

92

1,92

1,68

1,49

93

2,08

2,00

1,64

94

1,90

1,78

1,56

Promedio

1,70

1,48

1,45

El número de partos por hembra en edad fértil fluctuó entre 1,22 en el año 1988 y 1,63 en el año 1993, con un promedio de 1,37 para el período. En Dinamarca obtuvieron una cifra similar: 1,35 camadas por hembra al año (Chinchilla Breeding Results, 1989) y en un criadero chileno se obtuvo 1,18 (Scheu, 1988).

Referencias

BREEDING STATISTICS. 1987. In: Animal Breeding abstract 58.

CHINCHILLA BREEDING RESULTS. 1989. In: Animal breeding abstract 58.

GARCÍA X.; NEIRA, R.: SCHEU, R, 1989. Variación ambiental en características reproductivas en chinchillas (Chinchilla laniger gray) en confinamiento. Avances en Producción Animal 145 (1- 2) : 121- 127

GRAU, J. 1966. La Chinchilla, su crianza en cualquier clima. Ed. Sintes, Barcelona, 205 p.

HAUPT. A.: KANE, T. 1981. Guía rápida de Población (2a ed.). Washington. Population Reference Bureau. Inc. 79 p.

MORALES, MARÍA A.; IBARRA, L.; SALAS, M.; BARRAZA, M. 1991. Indicadores demográficos de fecundidad en conejas angora de la región metropolitana. Chile. Avances en Ciencias Veterinarias 6 (2): 136-140.

NEIRA, R.; GARCÍA, X.; SCHEU, R. 1989. Análisis descriptivo del comportamiento reproductivo y de crecimiento de chinchillas. Avances en Producción Animal 14 (1-2): 109-119.

PAVÓN, S.; URCELAY, S.; MORALES, MARÍA A. 1975. Fertilidad en equinos fina sangre de carrera, aspecto poblacional. Revista de la Sociedad de Medicina Veterinaria de Chile. 25 (1-2): 23-28.

PUZDER, M.; NOVICMEC, J. 1992. The principal reproductive indices in Chinchilla laniger. In: Animal Breeding Abstract 61.

SCHEU, R. 1988. Estimación de heredabilidad, repetibilidad y efectos no genéticos en características reproductivas y de peso vivo en Chinchilla laniger gray. Tesis Ing. Agr. Santiago, Universidad de Chile. Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales, Escuela de Agronomía, 165 p.

SWAROOP, S. 1964. Estadísticas Sanitarias. Fondo de Cultura Económica de México, 369 p.

URCELAY, S.; MORALES, MARÍA A.; NÚÑEZ, P. 1981. Fecundidad en bovino de pedigree, raza holandesa, aspecto poblacional Agricultura Técnica (Chile) 41 (4): 261-263.

VILLALOBOS, H. 1984. Efecto de mejoramientos ambientales sobre la disponibilidad de alimentos para poblaciones de chinchilla lanigera. Tesis Ing. Forestal, Santiago. Universidad de Chile. Facultad de Ciencias Agrarias, Veterinarias y Forestales. Escuela de Ciencias Forestales, 148 p.