Introducción

 Los camélidos sudamericanos constituyen en Chile una masa ganadera actual del orden de las 150.000 cabezas, ubicados en un 95% en el altiplano de la I Región, habiendo alcanzado cifras históricas de sobre un millón de animales domésticos en la época colonial, distribuidos entre la IV y la X Región. La alpaca (Lama pacos) y la llama (L. glama), son las dos especies domesticadas, mientras que vicuñas (L. vicugna) y huanacos (L. guanicoe) permanecen en estado silvestre. En Chile, existe interés tanto a nivel privado como estatal por transformar las especies domésticas en una nueva alternativa productiva (Tapia, 1993), valiéndose de herramientas como el mejoramiento de la calidad ganadera y de los sistemas de alimentación, repoblamiento de ambientes áridos o semiáridos y apertura de mercados tanto nacionales como internacionales (Chile, 1994). Por la calidad de su fibra, gran rusticidad, tamaño reducido y fácil manejo, la alpaca se considera la especie de mayor importancia económica (Urbina y Tapia, 1984) y es por esto que se ha decidido poner énfasis en esta especie respecto de algunos tópicos de investigación.

Los aspectos de nutrición y alimentación de estas especies son de crucial importancia para llegar a plantear sistemas de producción viables. Respecto de esta temática, la información existente tanto a nivel nacional como internacional es escasa. Sin embargo, existen bases para afirmar que estos animales poseen ciertas particularidades fisiológicas que les permiten ser más eficientes que los rumiantes tradicionales (bovinos, ovinos) en la utilización de alimentos, y en especial aquéllos de más pobre calidad por su alto contenido de paredes celulares y/o bajo contenido nitrogenado (Cordesse y col., 1992; Prud'hon y col., 1993; Cordese y col., 1992; Valenza y col., 1991; Fowler, 1989; San Martín, 1989; San Martín y Bryant, 1989; San Martín y Bryant, 1987; San Martín y col., 1984).

Con el propósito de acopiar información nutricional que a corto y mediano plazo permita utilizar racionalmente recursos alimentarios presentes en diversas zonas agroecológicas del país, se ha planteado una investigación que permitirá conocer la utilización digestiva de una amplia gama de calidades de forrajes por parte de la alpaca, lo que dará fundamentos a sistemas de alimentación con orientación productiva. En una segunda fase, esta investigación entregará información sobre estudios ruminales en esta especie, que permitirán una mejor comprensión de sus particularidades nutricionales. Por ahora, se presentan los primeros resultados de los estudios de digestibilidad in vivo realizados bajo condiciones controladas.

Materiales y métodos

El estudio se realizó en las instalaciones de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias, Región Metropolitana, bajo condiciones de confinamiento. Los animales disponían de corrales individuales de 6 metros cuadrados dentro de un galpón techado, con piso de maicillo, bebederos y comederos que permitían un adecuado control del consumo alimentario. Se trabajó con ocho alpacas macho, enteros de raza Huacaya y aproximadamente tres años de edad, aclimatadas a la zona y acostumbradas al confinamiento. Se estudió un heno de quinhuilla (Chenopodiuim album) y tres henos de Alfalfa (Medicago sativa) var. WL320, correspondientes a cortes 1 ° (C-1), 3° (C-3) y 4° (C-4), todos los alimentos provenientes de la Región Metropolitana. Las alfalfas C-1 y C-3 fueron cosechadas al comienzo de floración y la C-4 en un estado de botón. La quinhuilla por su parte fue cosechada previo a su floración, cuando alcanzaba una altura aproximada de 70 cm. Todos los forrajes fueron entregados en rama, en consideración a que ésta es la forma factible de suministrarlos en la práctica. El diseño experimental fue un cuadrado latino 4x4 con dos repeticiones, lo que posibilitó contar con un n = 8 para cada forraje. Se desarrolló un ensayo de digestibilidad clásico, con recolección total de fecas por medio de un sistema de arneses y bolsas. Cada fase experimental tuvo una duración total de 14 días, correspondientes a un período preexperimental de 9 y un período de recolección fecal de 5 días. Durante el período preexperimental, se determinó el consumo alimentario individual por diferencia entre la cantidad de forraje ofrecida y las sobras recogidas a las 24 horas; se consideró como consumo voluntario el registrado durante los últimos 5 días del preexperimental, en base a que en dicho lapso los consumos ya fueron regulares. Durante el período de recolección fecal, que se inició cuando los animales habían completado 9 días de ingestión del forraje en estudio, el alimento se ofreció en cantidad restringida a un 90% de lo registrado como consumo voluntario, con el propósito de evitar una posible selección por parte de los animales. Diariamente las fecas recolectadas fueron pesadas, determinándose su materia seca, lo que permitió estimar en forma suficientemente exacta la evacuación diaria de sólidos, congelándose a -20 °C aproximadamente un 20% de lo evacuado, lo que permitió disponer al final de cada período experimental de una alícuota compuesta de fecas por cada animal, para su posterior análisis. Los análisis realizados tanto a los alimentos como a las alícuotas de fecas fueron: materia seca, materia orgánica, proteína cruda, todos según técnicas de A.O.A.C. (1984) y paredes celulares, según Goéring y Van Soest (1970). Los animales fueron pesados al inicio de cada fase experimental (cada 2 semanas) y al final de la última fase. Los coeficientes de digestibilidad aparente fueron calculados en la forma usual y los valores obtenidos para los diferentes alimentos se compararon por análisis de varianza y test de Tukey.

Resultados y discusión

En el Cuadro 1 se entrega la composición nutricional de los forrajes evaluados. En el Cuadro 2 se entrega los valores para consumo voluntario diario de los forrajes, expresado como porcentaje del peso vivo y como cantidades por unidad de tamaño metabólico (UTM, g/kg0,75). En el Cuadro 3 se muestran los coeficientes de digestibilidad aparente de los nutrientes de los diversos forrajes estudiados.

Los forrajes considerados en el presente estudio pueden catalogarse en su conjunto como de buena calidad (40-50% F.N.D.), aun cuando se puede distinguir diferencias entre ellos. Al analizar el Cuadro 1, se puede observar que la quinhuilla hace un aporte de M.O. y de P.C. inferior a las alfalfas, sin que su nivel proteico constituya una limitante nutricional. Por su parte la quinhuilla es el forraje con el mayor contenido de paredes celulares seguido por alfalfas C-1 y C-3, siendo alfalfa C-4 el pasto con menor contenido de F.N.D. El nivel de lignocelulosa (F.A.D.) fue inferior en quihuilla, asociado al reducido nivel de lignina, siendo los cortes 1 y 3 de alfalfa los que muestran los valores más elevados tanto en F.A.D. como de lignina. Esto indicaría que la composición de las paredes celulares es más favorable desde el punto de vista nutricional en la quinhuilla que en los diferentes cortes de alfalfa.

CUADRO 1 ANÁLISIS NUTRITIVO DE LOS FORRAJES BASE SECO (Promedio ± d.e., n = 4)

Nutrientes*

Quinhuilla

Alfalfa C-1

Alfalfa C-3

Alfalfa C-4

M.S.

88,9 ±4,0

90,8 ± 1,5

90,5 ± 1,7

91,4 ± 1,8

M.O.

84,2 ± 1,5

92,1 ± 0,6

90,7 ± 1,0

91,5 ± 0,1

CEN

15,8 ± 1,5

7,9 ± 0,6

9,2 ± 1,0

8,5 ± 0,1

P.C.

16,7 ± 0,8

19,0 ± 3,0

19,8 ± 1,7

21,3 ± 0,7

E.E.

2,0 ± 0,2

3,4 ± 1,3

2,6 ± 0,3

2,6 ± 0,4

F.N.D.

49,6 ± 1,3

47,8 ± 1,9

47,3 ± 2,0

40,7 ± 0,5

F.A.D.

32,4 ± 0,5

38,4 ± 2,1

38,6 ± 1,6

34,8 ± 0,7

HEMI

17,2 ± 1,1

9,4 ± 0,3

8,8 ± 0,5

6,6 ± 0,2

CELU

24,8 ± 0,5

28,6 ± 1,1

28,2 ± 1,8

25,4 ± 0,2

LIG

6,6 ± 0,9

9,5 ± 0,7

10,1 ± 0,2

8,1 ± 0,1

C.I.

1,0 ± 0,2

0,7 ± 0,1

0,5 ± 0,2

0,7 ± 0,2

*M.S.= Materia seca; M.O= materia orgánica; CEN= cenizas; P.C.= proteína cruda; E.E.= extracto etereo; .N.D.= fibra neutro detergente; F.A.D.= fibra ácido detergente; HEMI= hemicelulosa; CELU= celulosa; LIG= lignina; C.I.= cenizas insolubles.

El haber evaluado estos forrajes de buena calidad, obedece a la necesidad de disponer de datos que cubran una amplia variedad de calidades, lo que permitirá formular conclusiones válidas respecto de la utilización digestiva de los alimentos en esta especie. Sin embargo, este mismo hecho dificulta las comparaciones con la literatura, que informa principalmente sobre forrajes de baja calidad, a juzgar por su composición química y, en otros casos, la calidad está definida por variables tales como el nivel proteico o niveles de fibra cruda (F.C.), sin considerar las paredes celulares y sus fracciones.

CUADRO 2 CONSUMO VOLUNTARIO DE FORRAJES BASE SECO, EN RELACIÓN AL PESO VIVO (Promedio ± d.e., n = 8)

Unidades

Quinhuilla

Alfalfa C-1

Alfalfa C-3

Alfalfa C-4

 kg/100 kg

1,34b  ±  0,31

1,95a± 0,14

1,75ab ± 0,38

1,91a  ± 0,24

g/kg0,75

37,6b ± 10,0

54,6a ± 5,0

48,6ab± 10,6

53,3a  ±  6,7

a, b,c: En líneas, superíndices distintos indican diferencias estadísticas (P< 0,05).

Al analizar el consumo voluntario registrado por los animales para los diversos pastos (Cuadro 2), se pudo constatar que la ingestión diaria base seco, en ningún caso sobrepasó el 2% del peso vivo, hecho que concuerda con la información de literatura que indica para alpacas estabuladas consumos del 1,8% del peso vivo/d, inferior a otras especies de rumiantes pequeños como el ovino, que alcanzan consumos del 3,3% (San Martín, 1991). Expresado por unidad de tamaño metabólico, el consumo base seco alcanzó a 37,6b, 54,6 a, 48,6ab y 53,3 a g/kg0,75/d en quinhuilla y en los cortes 1, 3 y 4 de alfalfa, respectivamente, lo que con la excepción de la quinhuilla concuerda con información del autor recientemente citado, que indica consumos promedio de 50 g/kg0,5/d, aun cuando sus datos son para animales en pastoreo. Este menor consumo en el caso de quinhuilla, no tiene una explicación evidente, sin embargo, si se considera que el género Chenopodaceae posee un alto contenido de taninos, puede esperarse que su sabor amargo sea un factor que limite el consumo. Este menor consumo coincidió con una mayor digestibilidad de sus componentes, en especial de las diferentes fracciones de las paredes celulares, lo que concuerda con hallazgos de Cordesse y col. (1992) y Dumont (1991), citado por Prud'hon y col. (1993), quienes confirman esta relación, debida probablemente al hecho de que a menor consumo se produce una menor tasa de pasaje a través de los precompartimientos gástricos, lo que permite un efecto de digestión más prolongado por parte de los microorganismos simbióticos. Sin duda que esta relación se produce sólo dentro de determinados rangos de consumo.

CUADRO 3 COEFICIENTES DE DIGESTIBILIDAD APARENTE DE LOS NUTRIENTES EN LOS FORRAJES (Promedio ± d.e., n = 8)

Nutrientes*

Quinhuilla

Alfalfa C-1

Alfalfa C-3

Alfalfa C-4

M.S.

67,4a   ± 1,9

65,1a±  2,9

63,5a   ±  4,5

64,3a ± 3,1

M.O.

68,7a   ± 2,3

67,3a  ±  3,0

65,8a   ±  4,5

66,1a  ± 2,8

P.C.

73,8a   ± 2,5

71,3a  ±  5,5

73,9a  ±  8,6

76,1a  ± 3,0

E.E.

59,3ab ± 8,3

68,9a  ±  4,0

53,0bc±  8,6

46,2c ± 7,0

F.N.D.

60,3a   ± 6,6

54,6ab ±  4,9

51,0bc ±  6,4

44,3c  ± 4,0

F.A.D.

55,0a   ± 7,0

54,8a   ±  4,9

51,2a   ±  8,1

49,1a  ± 4,9

HEMI

70,3a  ± 6,9

53,4b   ±11,3

51,0b  ±12,1

24,7c ± 8,9

CELU

64,9a  ± 9,0

64,7a     ±  7,1

59,2b   ±  7,6

55,5c ± 3,8

a, b, c: En líneas, superíndices distintos indican diferencias estadísticas (P< 0,05). *M.S.= Materia seca; M.O= materia orgánica; P.C.= proteína cruda; E.E= extracto etéreo; F.N.D.= fibra neutro detergente; F.A.D.= fibra ácido detergente; HEMI= hemicelulosa; CELU= celulosa.

Los coeficientes de digestibilidad (Cuadro 3) de M.S. y M.O., no difirieron significativamente entre los distintos forrajes (P > 0,05), siguiendo en ambos casos idéntica tendencia que favorece a quinhuilla, seguida de los cortes 1, 4 y 3 de alfalfa, respectivamente.

La digestibilidad para la proteína fue elevada para todos los forrajes (sobre 70%) y sin diferencias estadísticas entre ellos (P > 0,05).

La grasa alimentaría fue una de las fracciones de la materia orgánica que mostró una digestibilidad más reducida. Aquí se detectaron diferencias significativas entre los pastos (P < 0,05), sin relación con los niveles de E.E. de los forrajes que en todos los casos fue muy reducido. Al respecto, el primer corte de alfalfa mostró el mayor coeficiente, sin diferencias significativas con quinhuilla, pero superior a los cortes tercero y cuarto. Desde el punto de vista práctico, la digestibilidad del E.E. alimentario, no tiene mayor trascendencia, por cuanto su aporte cuantitativo, a la energía dietaria es muy reducido. Por otra parte, los métodos analíticos usados para esta fracción están sometidos a errores, que por lo reducido de esta fracción se ven magnificados y los valores de digestibilidad que resultan son poco confiables.

Por su parte, las paredes celulares (F.N.D.) y sus componentes (F.A.D., hemicelulosa y celulosa), mostraron todos una tendencia similar, que favoreció a la quinhuilla, seguida por los cortes 1, 3 y 4 de alfalfa. Las diferencias alcanzaron significancia (P< 0,05) en el caso de F.N.D., hemicelulosa y celulosa, habiendo en general una correspondencia inversa entre el nivel de lignina de los pastos y digestibilidad de las paredes celulares y sus componentes como era esperable. Cabe destacar la elevada digestibilidad de hemicelulosa en quinhuilla (70,3%) y la reducida digestibilidad de este mismo componente en alfalfa C-4 (24,7%), que contribuye en forma importante a la baja digestibilidad de la F.N.D. en este pasto (44,3%), a pesar de no ser el más lignificado.

Referencias

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