Introducción

En la etiopatogenia de las mastitis intervienen va­riados factores, siendo los microbiológicos los de mayor prevalencia. Al respecto, los primeros estu­dios en nuestro país tendientes a conocer el agente etiológico predominante en los cuadros de mastitis, demostraron que Streptococcus agalactiae era el causal más importante (Abel, 1953; Zurita y col., 1969). Sin embargo, desde 1960 emergen los Staphylococcus aureus como agentes principales, tanto en la Región Metropolitana (Zurita, 1982) como en la zona Sur del país (Kruze y col.,1986). Situación similar ha sido descrita en otros países (Wright, 1986; Prabhakar y col., 1988).

Las razones por las cuales Staphylococcus au­reus predomina en las mastitis son diversas. Una de las hipótesis, tal vez la más importante, es la que relaciona la presencia de este microorganismo con el uso indiscriminado de antibióticos, tanto en tratamientos de mastitis como en otras infecciones que requieren terapia sistemática, los cuales supri­men las formas sensibles y facilitan el desarrollo de cepas resistentes (Prescott y Bagott, 1985), es­pecialmente de las capaces de producir betalacta­masas, enzimas a las cuales se les atribuye un rol fundamental en el desarrollo de resistencia (Lyon y Ron, 1987).

Trabajos realizados en el extranjero (Craven y Anderson, 1983) y en el país (Pedraza y col., 1986) asignan a los antibióticos betalactámicos un lugar destacado en la terapia de mastitis clínica y subclí­nica, especialmente de aquellos, como las cefalos­porinas que han mostrado ser más eficaces en te­rapias intramamarias (Wilson y col., 1986; Ziv, 1988). Las cefalosporinas, comparten todas las ven­tajas de las penicilinas semisintéticas: acciones bac­tericidas, amplio espectro y un excelente margen de seguridad, pero agregan una mayor estabilidad frente a betalactamasas, especialmente las de ter­cera generación. Hasta ahora, sus aplicaciones clí­nicas son limitadas en veterinaria, reservándose para tratar cuadros infecciosos refractarios a otros antibióticos por problemas de resistencia (Frost y O'Boyle, 1981; Kurek y col., 1987; Zurich y San Martín, 1991).

El interés por estos aspectos, especialmente por fracasos terapéuticos atribuidos a resistencia bac­teriana en mastitis bovina, especialmente ligados a Staphylococcus aureus como también por la incor­poración de cefalosporinas como opción terapéutica intramamaria, hace necesario aportar algunos an­tecedentes sobre este grupo de antibióticos y, se plantea en el presente trabajo, el estudio 'in vitro' sobre la sensibilidad de Staphylococcus aureus a cefalosporinas y otros betalactámicos como tam­bién, la obtención de información cuantitativa sobre cefalosporinas, mediante la determinación de con­centraciones mínimas inhibitorias que pueden ser de utilidad en el ajuste posológico de las cefalos­porinas que se utilizan o intentan introducir en la terapia intramamaria de esta patología.

 

 Financiado parcialmente por proyecto DTI A 3137 -90. Universidad de Chile.

Material y métodos

El trabajo se realizó en 5 planteles lecheros de la Región Metropolitana donde fueron obtenidas muestras de leche de 140 vacas en lactancia afec­tadas de mastitis clínica en su forma aguda o so­breaguda. La selección de las muestras siguió las normas contenidas en el National Mastitis Council (1987).

Las muestras de leche fueron sembradas utili­zando el método de diseminación en una placa de agar sangre incubada a 37ºC durante 24 horas. Una vez aisladas las colonias, fueron sometidas a una tinción de Gram con el fin de seleccionar las gram­positivas, que fueron estudiadas mediante las prue­bas bioquímicas clásicas para identificar cepas de Staphylococcus aureus. Estas, además, fueron es­tudiadas mediante aplicación de la reacción iodo­métrica rápida para determinar la presencia de be­talactamasas (Lennet, 1985).

Los estudios de sensibilidad 'in vitro' se reali­zaron con sensidiscos (ARLAB), utilizando la téc­nica de Kirby-Bauer estandarizada por el NCCLS (1979). Los antibióticos ensayados fueron: cefra­dina, cefalosporina de la generación; cefotaxima y cefoperazona, ambas de 3a generación, de acuerdo a la clasificación mejor conocida de estos antibió­ticos (Caprile, 1988), penicilina G y ampicilina fueron también incluidos por su empleo rutinario en estos exámenes y en la terapia de mastitis. Los resultados se expresan en porcentajes de sensibili­dad o resistencia de las cepas en estudio.

Los estudios cuantitativos de sensibilidad 'in vitro' se realizaron mediante la obtención de con­centraciones mínimas inhibitorias (CMI), utilizan­do el aparato inóculo-replicador de Steers y según normas descritas y estandarizadas por el NCCL (1987). Los resultados se expresan como CMI90 del total de muestras consideradas y en sus respec­tivos valores de porcentaje.

Resultados y discusión

Un porcentaje del 26,4% de las 140 muestras de leche estudiadas correspondieron a Staphylococcus aureus, porcentaje inferior al comunicado por au­tores nacionales (Zurita, 1982; Kruze y col., 1986) pero coincidente, en líneas generales, con trabajos del extranjero, los que han observado una dismi­nución de este microorganismo en favor de un in­cremento a coliformes presentes en la leche mastí­tica y especialmente referido a cepas de Escherichia coli  (Jones, 1990). Si bien este aspecto escapa a los propósitos básicos del presente trabajo, parece importante considerar que nuestros experimentos derivan de muestras de leche obtenidas de lecherías con buen manejo sanitario, hecho que tendría re­lación con los trabajos de Eberhart (1977) y los de Rainard (1985), quienes atribuyen este aumento de coliformes a un más amplio control sanitario con medidas tales como: antisepsia pre y postordeña y terapia de secado, las que junto con disminuir la presencia de estafilococos permitirían el aumento de coliformes, dado que la mayor parte de los pre­parados utilizados especialmente en terapia de se­cado corresponden a antibióticos de acción selectiva sobre estafilococos. En el presente trabajo un 40%, aproximadamente, de las cepas sometidas a tinción de Gram resultaron ser gramnegativas, hecho que debe ser considerado en futuras investigaciones con un número mayor de muestras.

En el cuadro 1 se presentan los resultados de sensibilidad 'in vitro' de los diferentes antibióticos estudiados. Un porcentaje relativamente alto de las cepas fueron resistentes a ampicilina y penicilina G, 21,62 y 32,43%, respectivamente.En este porcentaje se incluyen las 7 cepas productoras de be­talctamasa, esto es, un 18,9% del total de cepas de estafilococos aislados, lo cual confirma la impor­tancia del mecanismo de resistencia ligado a la li­beración de esta enzima que es capaz de incidir el núcleo betalactámico mediante hidrólisis, determi­nando la inactivación del antibiótico (Lyon y Ron, 1987; Goodman y col., 1988). Autores extranjeros describen porcentajes muy superiores de resistencia de estafilococos a penicilina G, hasta 60%, pero no entregan antecedentes sobre determinaciones de betalactamasas en las cepas que muestran esta ca­racterística (Horowitz y Ziv, 1988). A pesar que nuestros resultados sólo consideran muestras de le­che provenientes de una sola región del país, este hecho no excluye la recomendación del estudio sis­temático de este aspecto en la investigación tera­péutica de las mastitis bovinas.

CUADRO 1 SENSIBILIDAD 'IN VITRO' DE 37 CEPAS DE STAPHYLOCOCCUS AUREUS FRENTE A CEFALOSPORINAS Y OTROS BETALACTÁMICOS

Antibióticos

Respuestas en porcentajes

S

SI

R*

Cefradina

97,30

-

2,70

Cefoperazona

86,49

13,5

-

Cefotaxima

97,30

-

2,70

Penicilina G

67,57

-

32,43**

Ampicilina

78,38

-

21,62**

* S = Muy sensible; SI = Sensibilidad Intermedia;.    R = Resistencia. ** Siete cepas presentaron positividad frente a la prueba de la betalacta masa.

En relación a los resultados de la sensibilidad de Staphylococcus aureus frente a las cefalospori­nas, éstos, tal cual se aprecia en el cuadro 1, fueron coincidentes con los informados en el extranjero (Caprile, 1988); sin embargo, parece de interés des­tacar que las cepas que presentaron resistencia a penicilina G y ampicilina, fueron sensibles a las 3 cefalosporinas, lo cual confirma la mayor estabili­dad de estos antibióticos frente a betalactamasas de estafilococos, independiente de su condición de 1a o de 3a generación, al menos en la condición expe­rimental 'in vitro'. Esto hace atractiva la introduc­ción de cefalosporinas en el arsenal terapéutico intramamario de las mastitis clínicas bovinas, pero será necesario la confrontación futura de estos expe­rimentos con ensayos clínicos en vacas lecheras en lactancia. Sólo así el uso de cefalosporinas puede tener un carácter más científico (Ziv, 1988; Zurich y San Martín, 1991).

Con respecto a la determinación de las CMI, éstas fluctuaron entre 0,5 a 4 μg/ml, tal cual apa­recen en el cuadro 2. En estas concentraciones de cefalosporinas, fue inhibido el desarrollo de todas las cepas de Staphylococcus aureus, sin diferencias entre cepas productoras o no de betalactamasas. Las CMI90 presentaron rangos entre 2 y 4 µg/ml que coincide con similares trabajos omunicados por Prescott y Baggot (1985). Desde un punto de vista de la potencia relativa, aparece cefotaxima como la más activa, dado que su CMI90 fue de 2 µg/ml pero a la luz de nuestros resultados no es posible establecer una escala de actividad antibac­teriana, dado que nuestro trabajo es sólo el inicio de una investigación más amplia. Sin embargo, los valores de las CMI se encuentran en el rango de actividad antiestafilocócica que comunican otros autores que han establecido los rangos de máxima actividad antibacteriana entre los valores de 2 a 8 µg/ml para cefalosporinas de 1a, 2a y 3a generación. En efecto, estas CMI inhiben elevados porcentajes de cepas de estafilococos y otras de importante acción patógena en experimentos 'in vitro' (Capri­le, 1988). Al respecto, parece fundamental deter­minar la evolución de concentraciones de cefalos­porinas en leche después de aplicar cefalosporinas por vía intramamaria y, de este modo, lograr un ajuste posológico más acorde con antecedentes cuantitativos que entregan los estudios sobre CMI tanto 'in vitro' como 'in vivo'.

CUADRO 2 CONCENNTRACIÓNES MÍNIMAS INHIBITORIAS DE CEFALOSPORINAS FRENTE A CEPAS DE STAPHYLOCOCCUS AUREUS

Cefalosporinas N CONCENTRACIONES µg/ml
0,25 0,5 1,0 2,0 4,0 8,0 16,0 32,0 CMI90
Cefradina 37 - - - 18 19 - - - 4,0
Cefotoxima 37 - 1 8 28 - - - - 2,0
Cefoperazona 37 - - 6 16 15 - - - 4,0

En todo caso, las cefalosporinas constituyen una alternativa, pero sus aplicaciones deben correspon­der a un examen detenido de las diferentes opciones terapéuticas a la luz de la información actualizada sobre el tema.

Referencias

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Recibido el 14 de junio de 1991, aprobado el 4 de noviembre de 1991.