Introducción

El conejo angora, Oryctolagus cuniculus, es un animal originario de Asia Menor, cuya característi­ca principal es ser productor de pelo.

Según el catastro nacional de cunicultores reali­zado en 1979 por Corfo, la masa cunícola se en­cuentra localizada preferentemente entre la V y VII regiones, incluyendo la Región Metropolitana, Santiago y Chillán, que comprenden el 56 y 31% respectivamente de los planteles cunícolas. Se esti­mó que la cantidad de conejos angora entre la V y VII regiones sería de 40.000.

El fomento de la actividad cunícola impulsada tanto por factores internos y principalmente por factores externos de mercado requiere un incremen­to de la masa en términos cuantitativos como cuali­tativos.

Uno de los elementos que directamente intervie­nen en el tamaño de la población es su fecundidad, que desde el punto de vista demográfico consiste en el número de crías nacidas vivas ocurridas en una determinada comunidad (Hauser y Duncan, 1959; Vieira, 1975; Haupt y Kane, 1980).

La fecundidad, definida de esta manera, es un indicador que se mide casi exclusivamente en la población de hembras donde es posible registrar con relativa facilidad el número de descendientes que una hembra ha tenido durante su vida fértil. Hace excepción la población fina sangre de carrera en la cual se ha podido evaluar separadamente en ambos sexos (Pavón et al. 1975, Urcelay et al. 1981).

La fecundidad en las hembras es un factor pri­mordial en la selección de crías; además la prolificidad de la especie es un factor esencial en su explota­ción. En la coneja se observa bastante variabilidad en el número de gazapos nacidos en cada parto. La fecundidad en la coneja aumenta con el número ordinal del parto, pero una vez que se ha alcanzado un máximo inicia la curva de descenso (Khalil y Mansour, 1987; Schlolaut, 1985). Las conejas de buena raza y constitución alcanzan a los dos años su mayor fecundidad. El medio influye notablemente sobre la fecundidad de la especie; es sabido en otros países que los climas desfavorables predisponen a los conejos a aminorar o perder esta aptitud (Gis­bart, 1976; Rougeot y Thebault, 1985).

En Chile, la cunicultura, en particular la del conejo angora, constituye una explotación agrope­cuaria con interesantes perspectivas, por lo que adquiere importancia el conocimiento de la fecun­didad y de variables reproductivas basadas en datos nacionales. En consecuencia el objetivo de este trabajo es obtener información que permita estimar algunos indicadores demográficos de fecundidad en criaderos de conejos angora de la provincia de San­tiago.

Material y método

La información requerida para el presente estudio se registró mes a mes durante un año en cinco criaderos de conejos angora de la Región Metropo­litana, considerando un total de 10.000 conejos de todas las edades. La ubicación geográfica de dichos planteles involucra las comunas de La Granja, La Pintana, San Bernardo y Talagante.

Con los datos obtenidos se obtuvieron los si­guientes indicadores:

Tasa general de natalidad que indica el número de nacidos vivos por 100 individuos de la pobla­ción. Tasa de fecundidad general que es el número de nacidos vivos por 100 hembras en edad fértil. Tasa de fecundidad específica por edad que indi­ca el número de nacidos vivos por cada 100 hem­bras de una edad determinada durante el período fértil. Tasa global de fecundidad es una medida de resumen, que corresponde a la suma de las tasas de fecundidad específica por edad.

Las tasas anteriores se calcularon de acuerdo a Haupt y Kane (1980).

Distribución de hembras según número de gaza­pos al nacimiento. Número de gestaciones por hem­bra al año. Porcentaje de parición que es la cantidad de hembras que paren por cada 100 hembras que son servidas. Longitud de la gestación.

Resultados y discusión

Siendo la coneja una especie clasificada dentro de las poliéstricas (Schlolaut, 1985) se encuentra en condiciones de parir durante todo el año. El cuadro 1 presenta dos indicadores que relacionan el núme­ro de nacidos vivos ya sea con la población total como con la población de hembras en edad fértil, observándose en ambas tasas variaciones según el mes del año. La tasa general de natalidad promedio es de 8,27 por 100, lo que indica que por 100 conejos que existen en la población encuestada na­cen mensualmente 8; en cambio, la de fecundidad general que es de 89,13 por 100 indica que de 100 hembras en edad fértil de esa población nacen 89 crías aproximadamente.

CUADRO 1 TASA GENERAL DE NATALIDAD, DE FECUNDIDAD GENERAL Y LONGITUD DE LA GESTACIÓN SEGÚN MES

Mes

Tasa general de natalidad (por 100)

Tasa de fecundidad general (por 100)

Longitud de la gestación (días)

Julio

17,14

148,21

31,4

Agosto

15,24

122,99

31,7

Septiembre

23,09

224,83

31,7

Octubre

20,53

225,44

31,7

Noviembre

15,34

174,00

31,9

Diciembre

11,73

134,45

32,0

Enero

6,97

79,22

31,8

Febrero

1,64

18,35

31,9

Marzo

2,77

31,32

31,5

Abril

1,03

11,75

31,1

Mayo

1,71

14,14

32,8

Junio

0,55

6,34

32,0

Julio

3,84

43,63

31,3

Promedio

8,27

89,13

31,7

Los más altos valores de natalidad y fecundidad se observan en septiembre, octubre, noviembre y diciembre, que corresponden a la época primaveral en Chile, meses en los cuales las fluctuaciones de temperatura son menos intensas que en el resto del año. Al respecto Fiorito de Corvaia (1965) señala que en estaciones extremas muy calurosas o muy frías, puede haber un período transitorio de esterili­dad. Por su parte, Gisbart (1976) establece que siendo todos los meses aptos para la reproducción del conejo, los exitosos serían los meses de prima­vera y los peores los de verano. Según Rougeot y Thebault (1985), en el hemisferio norte, el período de reproducción más favorable se extiende de di­ciembre a mayo. Schlolaut (1985) señala que el período de crianza se extiende durante todo el año, confirmando que en el hemisferio norte el período de reproducción más favorable se extiende entre esos meses. Bonnano y Constanzo (1987) obtuvie­ron la relación nacidos vivos por parto más alta en otoño y la más baja en invierno.

La longitud de la gestación, característica que hace atractiva a la especie por su corta duración osciló entre los 27 y 37 días, con una media aritmé­tica de 31,7, una desviación típica de 1,07 días y un coeficiente de variación de 3,4%, lo cual evidencia que es una variable bastante homogénea. Estos da­tos son semejantes a los señalados en la literatura: 29 a 30 días (De Frutos, 1950), 31 días (Aitken, 1965), 30 a 32 días en angora (Rougeot y Thebault, 1985), 29 a 34 días según Zucchi y Desalvo (1987), por citar algunos autores.

En relación al mes (cuadro 1) se observa que los promedios a lo largo del año presentan leves fluc­tuaciones, siendo las diferencias observadas infe­riores a 24 horas. En otras razas, como Bascaut y Giza Blanco (Khalil y Mansour, 1987) se observa que el mes afecta la longitud de la preñez.

Se registraron datos de 1530 hembras en edad fértil, obteniéndose para esta variable la distribu­ción de las hembras, las tasas de fecundidad especí­fica y la longitud de la gestación (cuadro 2).

CUADRO 2 NÚMERO DE CONEJAS, TASA DE FECUNDIDAD ESPECÍFICA Y LONGITUD DE LA GESTACIÓN SEGÚN EDAD DE LA MADRE

Edad (meses)

Número de conejas en edad fértil

Tasa de fecundidad específica (por 100)

Longitud de la gestación (días)

Menos de 6

7

642,8

31,4

06-11

467

618,2

31,8

12-17

552

628,2

31,8

18-24

132

601,5

31,6

25-29

153

575,8

31,7

30-35

63

557,1

31,5

36-41

86

522,0

31,6

42-47

27

514,8

31,3

48-53

22

522,7

31,9

54-59

9

488,8

31,9

60-65

9

555,5

31,7

66 y más

3

366,6

31,3

--

1.530

549,5

31,7

De acuerdo a la edad, la mayoría de la población de conejas se concentra entre los 6 y los 29 meses de edad. El promedio de edad para esta población fue de 22 meses con una desviación típica de 11 meses. Las pariciones se extendieron entre los 4,5 meses y los 5,7 años. Se observa que es escasa la cantidad de conejas que tiene crías antes de los 6 meses, edad en la cual recién han alcanzado su pubertad (Rougeot y Thebault, 1985).

Las tasas de fecundidad específica por edad muestran un descenso en la medida que aumenta la edad de la hembra. Los nacimientos más numerosos ocurren entre los 6 meses y los 2 años de edad con un promedio superior a 6 gazapos por madre. Según Lebos y Coudert (1986) la edad no afecta el número de nacidos vivos. Zucchi y Desalvo (1987), en raza Blanco Neozelandés, observan una tendencia no significativa a disminuir el largo de la gestación con la edad.

La tasa global de fecundidad que resulta de la sumatoria de las tasas específicas por edad es de 6.594 nacidos vivos por cada 100 hembras en edad fértil, lo que significa que en promedio una hembra durante su vida reproductiva y si está sometida a las tasas de fecundidad mostradas, tendrá un total de 66 nacidos vivos aproximadamente.

En el cuadro 3 se observa que la distribución de las hembras según el número de gazapos nacidos vivos es prácticamente una normal con un alto por­centaje de hembras que parieron entre 4 a 7 gaza­pos, una media aritmética de 6,1, desviación típica de 1,7 gazapos. Neira y Bustamante (1986) en conejas angora, bajo un sistema de inseminación artificial, observaron 6,9 nacidos vivos por coneja. En cambio, Caro et al. (1984) obtuvieron tamaños de camada de 2,33 a 4,00. Zaragoza et al. (1987) observaron 7,4 nacidos vivos por parto en raza común española, Rochambeau (1988) en Francia observó cifras de 7,2 a 7,8 y Maertens y Okerman (1987), 7 a 8 en diferentes razas.

CUADRO 3 NÚMERO DE HEMBRAS Y LONGITUD DE LA GESTACIÓN SEGÚN EL NÚMERO DE GAZAPOS NACIDOS VIVOS

Número de gazapos nacidos vivos

Número de hembras*

Porcentaje de hembras

Longitud de la gestación

1

7

0,47

32,4

2

31

2,06

32,2

3

57

3,79

32,0

4

139

9,24

31,8

5

242

16,09

31,8

6

379

25,20

31,8

7

433

28,80

31,6

8

99

6,58

31,9

9

65

4,32

31,6

10

38

2,53

31,5

11

6

0,39

31,7

12

5

0,33

31,4

13

2

0,13

32,0

14

1

0,07

30,0

*Incluye sólo las hembras que tuvieron uno o más gazapos nacidos vivos.

La amplitud observada fue de 1 a 14 gazapos. Schlolaut (1985) ha señalado una amplitud de 1 a 27 gazapos con promedios de 7 a 8 gazapos por cama­  da en razas pesadas. De Blas (1984) en razas de carne obtuvo 7,4 a 8,1 gazapos nacidos vivos por parto.

Con respecto al número de gestaciones por hem­bra al año se observó que de las 1.530 hembras en edad fértil 961 parieron, de las cuales 500 hembras presentaron 1 gestación, 353 hembras dos y 108 hembras 3 gestaciones; lo que muestra el escaso uso de las madres ya que sólo el 11 % (108) presentaron 3 gestaciones, distando de lo sugerido por Schlolaut (1985), quien estima 6 a 7 gestaciones por hembra al año como un número realista. Coincidiendo con Rougeot y Thebault (1985) puede suponerse que el escaso número de camadas se deba a que exista una preferencia de realizar los acoplamientos sólo en la estación que sea más favorable.

Se observa que la longitud de la gestación no varía en relación al número de nacidos vivos (r = - 0,01), lo que concuerda con lo informado por Bonnano y Constanzo (1987).

El porcentaje de parición obtenido en este tra­bajo varió de 15,8 a 74,6% con un promedio anual de 50,7%. Los valores mínimos se presentaron en otoño e invierno y los máximos a fines de primave­ra, hecho también observado por Lebos y Coudert (1986).

Estos indicadores constituyen una referencia que puede ayudar al cunicultor a proyectarse en su em­presa haciendo un cálculo racional de las necesida­des mínimas en cuanta a infraestructura, personal y alimentación, que se requerirían en promedio para un buen funcionamiento de la explotación.

Referencias

AITKEN F. C. 1965. Alimentación del conejo para carne y pelete­ría. Zaragoza, Acribia.

ARÓN, S. 1954. El conejo y sus productos. Madrid. Estableci­mientos tipográficos y Cía. 1954. 262 p.

BONNANO, A., CONSTANZO, D. 1987. Influenza di fattori fisiolo­gici e climatici su¡ determinismo dei principal¡ parametri riproduttivi di coniglie sottoposte ad inseminazione artificia­le. Coniglicoltura. 24(3): 33-39.

CARO, W., MAGOFKE, J. C., GARCÍA, X., GARCÍA, G., CAR­VAJAL, S., GECELE, P., JADRIJEVIC, D., BRUNA, G. 1984. Estudio de productividad en conejo angora y de carne. Inves­tigaciones del Depto. de Producción Animal. 1981-1982. Santiago-Chile. 3: 188-231.139

CHILE. 1979. Coorporación de Fomento de la Producción, Pro­ducción Cunícola Lana Angora, Gerencia de Desarrollo A 80131 (Reimpresión).

DE BLAS, C. 1984. Alimentación del conejo. Madrid, Ediciones Mundi-Prensa.

DE FRUTOS, J. 1950. Conejos y conejeras. Madrid. Espasa Calpe.

FIORITO DE CORVAIA, L. 1965. La cría del conejo angora y sus posibilidades industriales. Buenos Aires, Atlántida.

GISBART, A. 1976. Cría del conejo angora y otras tazas. Buenos Aires. Albatros.

HAUPT, H., KANE, T.T. 1980. Guía rápida de población del Population Reference Buerau, Inc. Washington. Population Reference Bureau.

HAUSER, P.M., DUNCAN, O.D. 1959. The study of Population. The University Chicago Press. Chicago.

KHALIL, M.W, MANSOUR, H. 1987. Factors affecting reproduc­tive performance of female rabbits. J. of Applied Rabbit Research. 10: 140-145. En: Animal Breed. Abst. 56(8).5224.1988.

LEBOS, F., COUDERT, P. 1986. Produccion and morbidity of female breeding rabbits. 2. Effect of age at first conception in females of two strains. Annales de Zootechnie. 35: 351-362. En Animal Breed, Abst. 56(1): 435. 1988.

MAERTENS, L., OKERMAN, F. 1987. Possibilities of intensive reproduction cycles in rabbit farming. Revue de I Agricultu­re. 40: 1157-1169. En: Animal breed. Abst. 56(10) 6542. 1988.

NEIRA, R. R., BUSTAMANTE, A.S. 1986. Resultados de insemina­ción artificial en conejos angora. Avances en Producción Animal, 11: 143-147.

PAVÓN, S., URCELAY, S., MORALES, M.A. 1975. Fertilidad en equinos Fina Sangre de Carrera. Aspecto poblacional, Rev. Soc. Med. Vet. Chile. 25: 23-29.

ROCHAMBEAU, H. DE. 1988. Riflessioni di un genetista sull evoluzione della coniglicoltura francese. Coniglicoltura. 25(2): 34-39.

ROUGEOT, J., THEBAULT, R.G. 1985. Le lapin angora. Paris. Les editions du point veterinaire.

SCHLOLAUT, W. 1985. A compendium of rabbit production. Deutsche Gessellschaft fur Technische Zusammenarbeit.

URCELAY, S., MORALES, M.A., NÚÑEZ, P. 1981. Fecundidad en bovinos de pedigree raza holandesa, aspecto poblacional. Agricultura Técnica 41: 262-263.

VIEIRA PINTO, A. 1975. La demografía como ciencia. Santiago. CELADE.

ZARAGOZA, P., VALLEJO, M., ZARAGOZA, i. 1987. Caratteristi­che genetiche, morfologiche e produttive di una taza di coniglie autoctona spagnola: comune spagnolo. Coniglicol­tura 24(1): 47-91.

ZUCCHI, P., DESALVO, F. 1987. Fattori che influenzano la durata della gestazione. Coniglicoltura 24(6): 49-53.

Recibido el 21 de marzo de 1991, aprobado el 27 de mayo de 1991.