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La Rinotraqueítis Infecciosa Bovina (RIB) se des­cribió por primera vez como una infección aguda del sistema respiratorio, en predios lecheros y de engorda de ganado (feedlots) en California y Colo­rado, USA, en el año 1954 (Schroeder y Moys, 1954; Miller, 1955; McKercher y Cols., 1955).

El agente de la RIB es el Virus Herpes Bovino tipo 1 (VHB-1) que se asocia, además de RIB, a numerosos cuadros clínicos, donde sobresale el rol que juega como agente potencial de aborto e inferti­lidad del ganado bovino (Kahrs, 1977; Gibbs y Rweyemamu, 1977) y como agente causal de ence­falitis, provocando alta mortalidad (Beck, 1975; Schifferli y Cols., 1985; Carrillo y Cols., 1985).

Los antecedentes nacionales sobre RIB, datan de 1960 cuando Meléndez y Rodríguez (1960), aislan de mucosa lingual un virus que se comportaba como el causante de RIB; se confirma la presencia del VHB-1 en Chile, cuando Berríos y Cols. (1979) lo aislan y tipifican en exudado nasal de bovinos con síntomas respiratorios; posteriormente se aisla de muestras de lesiones bucales erosivas (Berríos,1982), de secreción nasal (Reinhardt y Cols., 1984) y desde hígado, bazo y pulmón de un neonato muerto horas después del parto (Berríos y Cols., 1985).

Encuestas serológicas realizadas en Chile, seña­lan valores de prevalencia que van desde el 21,3% (Casanova y Paredes, 1980) hasta 45,37% con ani­males positivos, desde la región Metropolitana hasta la XI Regiónd (Moraga, 1982).

La historia natural de las enfermedades asocia­das al VHB-1 y de la rinotraqueítis infecciosa en particular, indica que las manifestaciones clínicas han variado a través del tiempo y la gravedad de los enfermos, cambia de un país a otro; esta dinámica en las enfermedades asociadas al VHB-1, probable­mente se deba a factores de manejo animal, patoge­nicidad de las cepas virales y a la asociación sinérgi­ca con otros agentes infecciosos (Moraga, 1982).

La reproducción experimental de RIB, concuer­da con la historia natural de la enfermedad, encon­trándose variaciones en la respuesta clínica del huésped (McKercher y Cols., 1963; Smith y Cols., 1980; Schudel y Cols., 1981; Narita y Cols., 1982; Msolla y Cols., 1983a, 1983b; Carrillo y Cols., 1985).

La alta prevalencia de RIB en Chile, la presenta­ción de cuadros clínicos, aparentemente de poca gravedad y los antecedentes históricos de la rinotra­queítis infecciosa bovina, motivaron la ejecución de este trabajo, con el objeto de estudiar la patoge­ nicidad y el efecto de dos cepas de VHB-1, aisladas en Chile, al inocularlas en terneros serológicamente negativos a este agente viral.

 Trabajo financiado por Proyecto A 1648-86 DIB, Universidad de Chile.

Material y método

1. Cepas virales

Se utilizaron dos cepas chilenas de VHB-1. La cepa Puente Alto (PA-1977), aislada de secreción nasal en bovinos con sintomatología respiratoria (Berríos y Cols., 1979) y la cepa Frutillar (FAF-1982), aisla­da en un neonato muerto dos horas después del nacimiento, en un predio con antecedente de abor­tos recientes (Berríos y Cols., 1985). Ambas cepas de VHB-1 se mantuvieron en cultivos celulares de riñón fetal bovino y congelados a -70°C en el laboratorio de Virología de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Chile.

2. Animales experimentales

Se utilizaron 11 terneros, cinco hembras y 6 machos de 5 a 8 meses de edad, serológicamente negativos a VHB-1. Los animales se mantuvieron en cuarente­na durante 30 días previos a la inoculación experi­mental y fueron enviados a matadero una vez finali­zado el experimento (15 días posinoculación). Du­rante todo el período, la alimentación consistió en heno de alfalfa 'ad libitum'.

3. Cultivos celulares

Para la preparación de la suspensión viral, aisla­miento viral y seroneutralización, se empleó la lí­nea celular de riñón fetal bovino (MDBK).

4. Controles previos al desafío viral

Se realizaron dos controles serológicos con un in­tervalo de 15 días y un control bacteriológico de muestras de exudado nasal para pesquisar posibles cambios posinoculación. Se realizaron dos exáme­nes clínicos al día (a las 9 y 16 horas), durante 5 días preinoculación; se registró temperatura rectal, fre­cuencia respiratoria, frecuencia cardíaca, frecuen­cia ruminal, características de mucosas, exudado nasal y ocular, el comportamiento y la actitud de los animales.

5. Diseño experimental

Los animales se dividieron en dos grupos, uno de ellos (grupo A) fue inoculado con la cepa VHB-1 PA-1977 y el otro (grupo B) con la cepa VHB-1 FAF-1982. Dos meses después de finalizar el expe­rimento con el grupo A se inoculó a los terneros del grupo B. Dentro de cada grupo los animales se distribuyeron en igual forma, uno de ellos como control (A0 y B0), un segundo ternero para realizar un pasaje de las cepas virales mantenidas en labora­torio (A1 y B1), de éstos se aisló la cepa de VHB-1 correspondiente, para la inoculación posterior en los animales restantes del grupo respectivo (A2, A3, A4, A5, B2, B3 y B4).

La inoculación viral de los terneros se realizó mediante un nebulizador de vidrio, conectado a una bomba de vacío; se generó una nube de aerosol, administrando 5 ml de suspensión viral (título 107,6 DICT 50/ml) en cada ollar. Los terneros controles fueron inoculados en igual forma, con el sobrena­dante de un cultivo celular no infectado.

6. Controles posinoculación

Se continuó con el examen clínico, iniciado 5 días previos a la inoculación, hasta el día 15 posinocu­lación (p.i.). Diariamente desde el día 0 hasta el día 15 p.i., se tomaron muestras de secreción nasal y ocular para aislamiento viral. Cada 3 días se toma­ron muestras de sangre para control serológico.

El día 7 se hizo un control bacteriológico de las muestras de exudado nasal.

El virus aislado de los animales expuestos, fue identificado por su efecto citopático e índice neutra­lizante, según técnicas convencionales (Jenney y Wessman, 1976). Para el cálculo del índice neutra­lizante se usó el método de Reed y Müench (1938).

7. Análisis de resultados

Los síntomas clínicos, aislamiento viral y resulta­dos serológicos, fueron descritos y comparados con los animales controles, antecedentes registrados en los animales desafiados, durante los días previos a la inoculación y la información relacionada con RIB, obtenida en la revisión bibliográfica.

Resultados

Los dos grupos de terneros (A y B) inoculados con las cepas de VHB-1, cursaron con síntomas respira­torios que corresponden a una alteración moderada de las vías respiratorias altas, entre el día 2 p.i. y los días 6 a 8 p.i. Los síntomas se caracterizaron por: tos seca, eliminación de exudado nasal seroso a mucoso, taquipnea, hipernea, hipertermia, conjun­tivitis leve y congestión moderada de la mucosa nasal, con presencia de pequeñas pústulas que pos­teriormente formaron placas fibrinonecróticas de pequeño tamaño.

Descripción de los síntomas clínicos

1.Tos. La tos fue seca y persistente, se mantuvo desde el día 2 p.i., hasta el día 7 p.i. en el grupo A y desde el tercero al sexto día en el grupo B.

2.Exudado nasal. La secreción nasal fue seromu­cosa, y se presentó desde el día 2 p.i. en los terneros del grupo B, y desde el día 3 en los del grupo A. La secreción se mantuvo seromucosa hasta el día 6 p.i., para luego disminuir (A5, B2 y B4). En el día 8 p.i., la secreción nasal era normal, con la excepción del ternero A5, en el cual persistió un abundante exudado mucopuru­lento hasta el día 13 p.i.

3. Taquipnea. La frecuencia respiratoria aumentó en forma importante, sólo en el grupo B, entre los días 2 y 8 p.i. (figura 1 y 2), especialmente en los terneros B2 y 134. En el grupo A, la frecuencia respiratoria promedio aumentó en forma leve durante los días 2 y 3 p.i. (figura 1 y 3), y como una consecuencia de la taquipnea del ternero A4).

  

Figura 1. Variación diaria de la frecuencia respiratoria desde 5 días preinoculación hasta 15 días p.i., en los terneros del grupo A. Promedio de los valores registrados a las 9 A.M. Y 4 P.M.

 

 

Figura 2. Variaciones diarias de la frecuancia respiratoria desde 5 días preinoculación hasta 15 días p.i., en los terrenos del grupo B. Promedio de los valores registrados a las 9 A.M. y 4 P.M.

4. Hipernea. En todos los animales, la intensidad de los movimientos respiratorios y el soplo larin­go-traqueal, cursó con aumento entre el segundo y sexto día posterior al desafío con las cepas de VHB-1).

5. Hipertermia. La temperatura rectal aumentó por sobre los 39,5°C, desde el día 2 p.i., hasta el cuarto (A3, A4, B4) o quinto p.i. (A2, B2 y B3).

  

Figura 3. Variaciones diarias de la frecuencia respiratoria. Promedio de los valores registrado en los terneros del grupo A y B. Se excluye el ternero A5

El ternero A5 permaneció con aumento en la temperatura rectal hasta el día 7 p. i. El valor más alto registrado en este estudio, al promediar las temperaturas rectales de la mañana y tarde, fue de 40,6°C en el ternero A4 durante el día 3 p.i. Los terneros A2 y A3 cursaron con leve aumento en la temperatura el día 12 p.i. y el ternero A5 durante los días 10, 13 y 14 p. i. (figura 4, 5 y 6).

Figura 4. Variaciones diarias de la temperatura rectal desde 5 días preinoculación hast 15 días p.i.,  en los terneros del grupo A. Promedio de los valores registrados a las 9 A.M. y 4 P.M.

 

Figura 5. Variaciones diarias de la temperatura rectal desde 5 días preinoculación hasta 15 p.i., en los terneros del grupo B. Promedio de los valores registrados a las 9 A.M. y 4 P.M.

 

Figura 6. Variaciones diarias de la tempertura rectal. Promedio de los valores registrados en los terneros del grupo A y B. Se excluye el ternero A5.

6. Alteración en mucosas. Las conjuntivas de los animales desafiados con ambas cepas de VHB-1, presentaron una congestión leve; en el grupo A durante los días 3 y 4 p.i. y en el grupo B fue manifiesta, sólo en el día 3 p.i.; en los terneros A3 y B2 se observó además, leve epífora durante el día 3.

En ambos grupos, desde el día 3 p.i., la mucosa nasal se observó con hiperemia moderada y pe­queñas pústulas blanquecinas. En los animales del grupo A, éstas aumentaron de tamaño, uniéndose entre sí para formar placas fibrinone­cróticas de pequeño tamaño, observándose entre los días 7 y 9 p.i., desapareciendo posteriormen­te sin dejar secuelas.

En el ternero A5, las placas fibrinonecróticas, persistieron hasta el día 12 p.i.

De las constantes fisiológicas controladas, la frecuencia cardíaca y la frecuencia ruminal se man­tuvieron dentro de los rangos normales para la espe­cie, durante todo el período experimental.

Aislamiento de las cepas de VHB-1 y seroneutralización

El VHB-1 fue aislado e identificado en cultivos de riñón fetal bovino a partir de las muestras obtenidas de secreción nasal y ocular, en los dos grupos de terneros desafiados con VHB-1

Los animales del grupo A, eliminaron virus en la secreción nasal desde el primer día, hasta los días 9 a 11 p.i. El ternero A5 continuó eliminándolo hasta el día 15 p.i. (cuadro 1).

CUADRO 1  INOCULACIÓ EXPERIMENTAL DEL VHB-1/CEPAS PA-77 Y FAF-82. AISLAMIENTO DE VIRUS EN SECRECIÓN ASAL Y OCULAR POR LOS TERNEROS. GRUPOS A Y B

Terneros y Tipo de Secreción

-

Días de posinoculación

0

1

2

3

4

5

6

7

8

9

10

11

12

13

14

15

I Secreción Nasal

A2

-

+

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-

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A3

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A4

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A5

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B2

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B3

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B4

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-

II Secreción

Ocular

0

1

2

3

4

5

6

7

8

9

10

11

12

13

14

15

A2

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+

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A3

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A4

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A5

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B2

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B3

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+

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B4

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-

0 Día en que se inoculó a los animales. - muestras negativas. + muestras positivas.

Los animales del grupo B, también eliminaron virus desde el primer día p. i., permaneciendo posi­tivos por un promedio de 6 días (cuadro 1).

La eliminación de virus en la secreción ocular fue positiva, de manera esporádica, en todos los animales inoculados, a excepción del ternero B4 que no lo eliminó por dicha vía (cuadro 2).

CUADRO 2 INOCULACIÓN EXPERIMENTAL DEL VHB-1/CEPA PA-77 Y FAF-82. RESPUESTA SEROLÓGICA DE LOS TERNEROS DEL GRUPO A Y DEL GRUPO B

-

Días de posinoculación y títulos serológicos*

Animales

0

3

6

9

12

15

A2

< 2

2

4

4

4

4

A3

< 2

2

2

4

4

4

A4

< 2

3

2

2

4

4

A5

< 2

4

4

4

4

4

B2

< 2

3

3

8

16

16

B3

< 2

2

2

2

2

4

B4

< 2

2

2

4

4

4

* Valor recíproco de la mayor dilución de suero que neutraliza 100 DICT50 de virus. 0 Día en que se inoculó a los animales.

Discusión

La respuesta clínica que se indujo experimental­mente en terneros, caracterizada por: secreción na­sal serosa a mucosa, tos, hipertermia, hipernea y taquipnea, pústulas y placas fibrinonecróticas en la mucosa nasal, concuerda con lo descrito en diver­sos trabajos de inoculación experimental realizados con diferentes cepas de VHB-1 (Markson y Darby­shire, 1966; Lupton y Reed, 1980; Allan y Msolla, 1980; Edwards y Cols., 1983). En este estudio, no se observó salivación profusa, en ausencia de lesio­nes orales, síntoma descrito por Smith y Cols. (1980); Msolla y Cols. (1983 a,b).

Los dos grupos de terneros (A y B) presentaron un cuadro clínico similar; aunque los síntomas de los animales inoculados con la cepa PA-1977 (gru­po A) pueden calificarse como ligeramente más marcados y con un curso y eliminación viral más prolongado que los expuestos a la cepa FAF-1982 (grupo B). Estas diferencias podrían ser causadas por el origen de las cepas; la primera aislada de un cuadro respiratorio (Berríos y Cols., 1979) y la cepa FAF-82, de diversos órganos de un mortinato (Be­rríos, 1985). Este resultado concuerda con Gilles­pie y Cols. (1959), quienes describen mayor pato­genicidad sobre el sistema respiratorio de las cepas aisladas de un cuadro de RIB, en comparación a otras aisladas desde el tracto genital; sin embargo, House (1972) no encontró diferencias clínicas al realizar inoculaciones con cepas de distinto origen, Msolla y Cols. (1983b) encuentran diferencias im­portantes en la patogenicidad de cepas de VHB-1, aisladas en distintos brotes de RIB, que se presenta­ron en Inglaterra. Es probable que los resultados contradictorios en la patogenicidad de las cepas puede deberse, más que al origen inmediato, al grado de adaptación que haya alcanzado una deter­minada cepa de VHB-1, al sistema respiratorio del bovino.

Otro factor importante en el efecto de una cepa de VHB-1 sobre el huésped, es la condición indivi­dual; en este estudio, además de algunas diferencias de grado en la intensidad de los síntomas, hubo algunos como taquipnea, que no lo presentaron todos los animales de un mismo grupo (figura 1). Donde mejor se manifestó el factor individual, fue en el ternero AS (figura 4), el que prolongó el cua­dro clínico hasta el día 12 p.i., persistiendo la eli­minación viral, en secreción nasal, hasta el día 15 y con eliminación tardía en secreción ocular entre los días 9 y 14 p.i. (cuadro I), que coincide con un segundo período de alza térmica (figura 4). La res­puesta clínica más severa de este ternero podría deberse a fibrosis hepática, comprobada 'post mor­tem', lo cual en alguna medida pudo alterar la respuesta inmunológica. Según House (1972), ani­males como éste eliminan virus durante tiempo más prolongado, pudiendo presentar períodos de recru­dencia en la enfermedad, y por lo tanto, ser una fuente de contagio importante para huéspedes sus­ceptibles.

El aislamiento de virus en secreción nasal (cua­dro 1), concuerda con lo descrito por McKercher (1963), quien señala que puede aislarse con seguri­dad durante 6 a 8 días, siendo raro después del día 12).

El aislamiento de VHB-1 fue más constante y por mayor tiempo, en muestras de secreción nasal que en secreción ocular (cuadro 1), lo cual concuer­da con lo obtenido por Msolla y Cols. (1983a), indicando que la muestra de elección, ante sospe­chas de RIB, seria la secreción nasal.

Los títulos serológicos, obtenidos por seroneu­tralización, aunque bajos (cuadro 2), son suficien­tes para afirmar que los terneros inoculados, desa­rrollaron una seroconversión de negativos a posi­tivos.

Los resultados obtenidos en este trabajo, de­muestran que la inoculación experimental con ce­pas de VHB-1 aisladas en Chile, son capaces de inducir síntomas que corresponden a una alteración de vías respiratorias altas; sin embargo, estos sínto­mas no son lo suficientemente específicos para diagnosticar con certeza, mediante la observación clínica, que corresponden a RIB, pudiendo en el medio natural, ser atribuidos a otros agentes que participan en la etiología del complejo respiratorio del bovino. Estos resultados, en alguna medida, podrán explicar la alta prevalencia de las enferme­dades asociadas al VHB-1 en el país, a pesar de los escasos antecedentes clínicos (Moraga, 1982).

La intensidad de la respuesta clínica, al desafiar animales con el VHB-1, es menor en algunos tra­bajos (Frank y Cols., 1978) y en otros más marcada que la obtenida en este estudio (Narita y Cols., 1982), aunque resulta difícil realizar comparacio­nes exactas entre las distintas investigaciones; las cepas de VHB-1 inoculadas en este estudio podrían calificarse, tentativamente, como de patogenicidad moderada.

Los antecedentes bibliográficos sobre RIB, se­ñalan que los signos clínicos y las lesiones patológi­cas, en la reproducción experimental, resultan simi­lares, pero más benignos que en los cuadros produ­cidos en forma natural (Shroyer y Easterday, 1968; Msolla y Cols., 1983a), de tal manera que de los resultados obtenidos, puede inferirse que las cepas de VHB-1, podrían provocar cuadros clínicos más graves, en el medio natural, dependiendo de facto­res individuales, del huésped, de condiciones estre­santes en el medio ambiente, de factores de manejo animal que conduzcan a una mayor concentración de animales (favoreciendo un pasaje más rápido del agente viras y un eventual aumento en la patogenici­dad de las cepas), sinergismo con otros agentes virales, como el virus diarrea viral bovina y por último dependiendo de infección secundaria con agentes bacterianos.

Referencias

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