Trabajos Originales

  • Duración y títulos de anticuerpos calostrales antivirus leucemia bovina y transmisión natural de la infección en terneras de un predio de la Región Metropolitana, Chile

Resumen

En una lechería de la Región Metropolitana, se determinó la duración y los títulos de anticuerpos postcalostrales antivirus leucemia bovina (VLB), como también la frecuencia de transmisión de la infección con el virus en un total de 113 terneras hijas de 49 madres infectadas y 64 libres del VLB. Los anticuerpos se detectaron por la prueba de in­munodifusión en gel de agar, usando reactivos co­merciales, realizándose exámenes mensuales hasta los 12 y 18 meses de edad de las terneras.

Los anticuerpos calostrales anti-VLB en las ter­neras persistieron por un período variable de 0,5 a 8 meses con un promedio ponderado de 2,6 meses. Se compararon los títulos de anticuerpos postca­lostrales anti-VLB, en relación a la edad, de 33 terneras no infectadas con el virus, versus los de 12 infectadas, observándose que ellos fueron signifi­cativamente mayores y persistentes en el tiempo en las terneras infectadas en relación a las no infecta­das. Se discute la factibilidad de usar estos resulta­dos en el diagnóstico temprano de la infección.

Por otra parte, se observó que las condiciones de crianza de los animales de este estudio, la frecuen­cia de transmisión vertical de la infección fue de 15,4% detectándose además infecciones horizonta­les tempranas, antes del año de edad, en un 9,4% de las terneras hijas de vacas seronegativas al VLB.

Palabras claves: Leucosis bovina, anticuerpos calostrales.

Abstract

The duration and titers of colostral antibodies to Bovine Leukemia Virus (BLV) was studied in calves born in a dairy herd naturally infected. Antibodies were detected by a commercial agar-gel immunodiffusion test in 113 calves and their dams, 64 free and 49 infected with the virus. Colostral antibodies persisted for 0.5 to 8.0 months (mean 2.6 months) in 33 calves not infected with BLV. In 12 calves, which were infected with the virus, BLV antibodies persisted until the observation period (12 to 18 months), with titers higher than those of uninfected calves. In the herd studied a vertical transmission of BLV infectados was observed in 15.4% of the calves born to infected dams, and a 9.4% of calves born to seronegative dams, became infected before one year of age.

Key words: Bovine leukosis, Colostral antibodies.

 

 

Abstract

En una lechería de la Región Metropolitana, se determinó la duración y los títulos de anticuerpos postcalostrales antivirus leucemia bovina (VLB), como también la frecuencia de transmisión de la infección con el virus en un total de 113 terneras hijas de 49 madres infectadas y 64 libres del VLB. Los anticuerpos se detectaron por la prueba de in­munodifusión en gel de agar, usando reactivos co­merciales, realizándose exámenes mensuales hasta los 12 y 18 meses de edad de las terneras.

Los anticuerpos calostrales anti-VLB en las ter­neras persistieron por un período variable de 0,5 a 8 meses con un promedio ponderado de 2,6 meses. Se compararon los títulos de anticuerpos postca­lostrales anti-VLB, en relación a la edad, de 33 terneras no infectadas con el virus, versus los de 12 infectadas, observándose que ellos fueron signifi­cativamente mayores y persistentes en el tiempo en las terneras infectadas en relación a las no infecta­das. Se discute la factibilidad de usar estos resulta­dos en el diagnóstico temprano de la infección.

Por otra parte, se observó que las condiciones de crianza de los animales de este estudio, la frecuen­cia de transmisión vertical de la infección fue de 15,4% detectándose además infecciones horizonta­les tempranas, antes del año de edad, en un 9,4% de las terneras hijas de vacas seronegativas al VLB.

Palabras claves: Leucosis bovina, anticuerpos calostrales.

Abstract

The duration and titers of colostral antibodies to Bovine Leukemia Virus (BLV) was studied in calves born in a dairy herd naturally infected. Antibodies were detected by a commercial agar-gel immunodiffusion test in 113 calves and their dams, 64 free and 49 infected with the virus. Colostral antibodies persisted for 0.5 to 8.0 months (mean 2.6 months) in 33 calves not infected with BLV. In 12 calves, which were infected with the virus, BLV antibodies persisted until the observation period (12 to 18 months), with titers higher than those of uninfected calves. In the herd studied a vertical transmission of BLV infectados was observed in 15.4% of the calves born to infected dams, and a 9.4% of calves born to seronegative dams, became infected before one year of age.

Key words: Bovine leukosis, Colostral antibodies.

 

 

Introducción

El virus de la leucemia bovina (VLB) se transmite principalmente en forma horizontal, siendo la vía vertical, desde madres infectadas a sus hijos, poco frecuente en la naturaleza. Al respecto se han repor­tado frecuencias variables que oscilan entre 3,8 a 26%, según las condiciones naturales o experimen­tales utilizadas (Ferrer y col., 1976; Piper y col., 1979; Van Der Maaten y col., 1981 b; Kono y col., 1983; Jacobsen y col., 1983). Se ha observado además, que la transmisión vertical aumentaría cuando la madre está cursando la etapa de linfosarcoma (Ohshima y col., 1982).

Los linfocitos B infectados, especialmente los sanguíneos, son los vehículos del VLB, demostrán­dose que la inoculación de volúmenes tan pequeños como 0,001 ml de sangre por diferentes vías produ­ce la infección viral (Evermann y col., 1986). El calostro y la leche de vacas infectadas puede contener linfocitos con el VLB (Miller y col., 1979; Ferrer y col., 1981), pero el primero también posee anticuerpos anti-VLB, los cuales protegerían pasi­vamente al ternero de la exposición oral al virus (Van der Maateen y col., 1981a; Hofirek, 1983).

La presencia de estos anticuerpos en el suero precalostral de los terneros, hijos de madres infectadas, demostraría una infección in útero (Kono y col., 1983; Jacobsen y col., 1983). En tanto que, luego de la ingestión del calostro y hasta la desapa­rición de las inmunoglobulinas calostrales, no es posible diferenciar, por las pruebas serológicas de rutina, como la inmunodifusión en gel de agar (ID­GA), si la seropositividad es el resultado de la inmunidad pasiva o de una infección activa. Este hecho constituye una limitante en el diagnóstico temprano de la infección con el VLB en los terne­ros, especialmente cuando se implementan progra­mas de control. Actualmente en Chile se está apli­cando un programa estatal en predios de las tres regiones de mayor población bovina (VIII, IX, X), patrocinado por el Servicio Agrícola y Ganadero del Ministerio de Agricultura (Naranjo, 1988), uti­lizando la IDGA como prueba oficial de dignóstico y considerando a los animales mayores de 6 meses de edad. Por esta razón, es necesario contar con la información de la duración y concentración de los anticuerpos calostrales de acuerdo a los distintos sistemas de crianza de terneros, ya que ellos pueden variar de una región a otra, como también entre rebaños (Naylor, 1979; Thurmond y col., 1982).

El objetivo de este trabajo fue determinar en una lechería de la Región Metropolitana, con condicio­nes controladas de manejo y una situación epide­miológica conocida de la infección con el VLB, la duración y concentración de los anticuerpos calos­trales en terneras, como la frecuencia de transmi­sión natural del VLB en ellas.

 Financiado por proyecto FONDECYT 0537-88.

Material y métodos

Animales

Se trabajó en una lechería de aproximadamente 400 bovinos mestizos holando-americano-europeo, con una prevalencia serológica de la infección al VLB de alrededor de 30%, determinada por IDGA, libre de tuberculosis y con programa de control de bruce­losis bovina. Se realiza inseminación artificial y los partos se distribuyen durante todo el año.

Se examinaron serológicamente todas las terne­ras nacidas en un período de 15 meses (113 anima­les), hijas tanto de madres negativas como positivas a la infección con el VLB y que permanecieron en el predio. El manejo de los animales consiste en que después de un parto, las terneras reciben calostro directamente de sus madres, permaneciendo con ellas en la maternidad por 4 a 5 días y luego son ubicadas en ternereras hasta los 2 meses de edad. Posteriormente y hasta el año de edad, se juntan con sus pares en corrales colectivos, permaneciendo en estas dos etapas de su crianza separadas del resto del rebaño.

Serología

Se obtuvo muestras de sangre con sistema Venoject (Terumo), tanto de madres como de hijas para la detección de los anticuerpos séricos anti-VLB, lo cual se realizó por IDGA con reactivos comerciales 'Leucose test' (Iffa Mérieux), con las condiciones ya estandarizadas por el laboratorio (Villouta y col., 1984).

Las madres fueron analizadas serológicamente previo al inicio del estudio y en dos oportunidades más, con un lapso de 6 meses entre cada examen.

En la mayoría de las terneras se obtuvo la prime­ra muestra después de la ingesta de calostro y luego se controlaron mensualmente hasta los 12 meses, y en algunas de ellas hasta los 18 meses de edad. Aquellas terneras hijas de madres seronegativas y que resultaron seronegativas postcalostral mente, se analizaron mensualmente como mínimo hasta los 6 meses, realizándose posteriormente otro examen serológico a los 12 meses de edad.

Los sueros de las terneras seropositivas, hijas tanto de madres positivas como negativas a IDGA, fueron titulados, realizándose diluciones seriadas base 2, con buffer fosfato salino (pH 7,0). El título de anticuerpos se consideró como la dilución más alta que produjo reacción positiva en IDGA, expre­sándose los resultados en escala logarítmica (log. 2) del recíproco de la dilución (Thursfield, 1986).

Se determinaron los títulos de anticuerpos en relación a la edad de los animales presumiblemente no infectados, es decir, seronegativos en 2 a 3 exámenes mensuales sucesivos, luego del último examen seropositivo postcalostral (Mammerickx y col., 1980; Thurmond y col., 1982) y los de terne­ras infectadas, en las cuales persistió la seropositi­vidad a los 12 a 18 meses de edad (Burridge y col., 1982).

Se compararon los títulos de estos dos grupos utilizando la prueba de regresión lineal y de la significación de la diferencia entre dos coeficientes de regresión (Calzada, 1964).

Resultados

Durante el período de estudio se controlaron 49 madres infectadas y 64 libres del VLB, corroborado por tres exámenes serológicos semestrales de ID­GA, y sus respectivas crías hembras que permane­cieron en el predio.

En la tabla I se observa que el 79,6% de las terneras (39), hijas de madres infectadas, resultó seropositiva inmediatamente después de la ingesta de calostro, en tanto que el 20,4% (10) no evidenció la presencia de anticuerpos anti V1-13 por IDGA.

TABLA 1 RELACIÓN ENTRE EL ESTADO DE INFECCIÓN AL VLB DE VACAS Y LA PRESENCIA DE ANTICUERPO POSTCALOSTRALES ANTI-VLB EN SUS HIJAS

-

Vacas seropositivas* (49)

Vacas seronegativas* (64)

                         

N

%

N

%

Terneras

seropositivas         

39

79.6

0

0

Terneras

seronegativas       

10

20.4

64

100

( ) : número de animales. *   : diagnóstico realizado por IDGA en 3 exámenes semestrales.

Por otra parte, el 100% de las terneras hijas de madres negativas fueron seronegativas en el análi­sis postcalostral. Sin embargo, seis (9,4%) de estas últimas terneras seroconvirtieron a positivas entre los 2 a 5 meses de edad, permaneciendo en esa condición a los 12 meses de edad.

Analizando la duración o persistencia de los anti­cuerpos calostrales anti-VLB en relación a la edad, en las 39 hijas de madres infectadas se observó que a los 3 meses de edad, en el 51,3% de ellas, persis­tían los anticuerpos. A los 6 meses un 23% aún permanecía seropositivo, quedando finalmente un 15,4% (6 terneras) en tal situación a los 12 y 18 meses de edad (figura 1).

Figura 1. Porcentaje de terneras seropoditivas al VLB según edad (39 terneras hijas madres infectadas).

El tiempo de desaparición de los anticuerpos calostrales fue variable en las terneras, con un rango de 0,5 a 8 meses y un promedio ponderado de persistencia de 2,6 meses.

Según la persistencia o desaparición de los anti­cuerpos anti-VLB en las terneras, se consideró que 12 de ellas estaban infectadas con el VLB, ya que presentaron una persistencia de la seropositividad a los 12 meses de edad en exámenes sucesivos; 6 de estos animales eran hijas de madres seropositivas y 6 de negativas. Por otra parte, 33 terneras fueron consideradas libres de la infección después del pe­ríodo postcalostral, ya que seroconvirtieron a nega­tivas y permanecieron en esa condición.

Se analizaron los títulos de anticuerpos antiVLB en ambos grupos de animales, observándose que en las muestras mensuales de las terneras no infectadas, ellos oscilaron entre 0 y 2 (log.2 del valor recíproco de la dilución), con la excepción de 3 animales que presentaron títulos de 4 inmediata­mente después de la ingesta de calostro. El prome­dio ponderado de los títulos en las terneras no infec­tadas fue de 0,9. En las terneras infectadas con el VLB, los títulos obtenidos variaron entre 0 y 5 en los distintos exámenes realizados, con un promedio ponderado de 2,6.

La relación entre los títulos de anticuerpos ver­sus la edad, en los 12 animales infectados y en los 33 libres de la infección, se presenta en la figura 2. Se observa que la pendiente de la línea de regresión o coeficiente de regresión es significativamente di­ferente (p < 0,05) entre los dos grupos, con un descenso manifiesto de los títulos con la edad, lle­gando a 0 alrededor de los 5,8 meses en los no infectados. En tanto que, en los infectados, los títulos persisten altos hasta los 12 meses de edad.

Figura 2. Línea de regresión entre títulos de anticuerpos séricos anti-VLB (Y) en relación a la edad (X), de muestras seriadas de 33 terneras no infectadas y 12 infectadas con el virus.

Discusión

Se ha demostrado que luego de la desaparición de los anticuerpos calostrales anti-VLB, la seropositi­vidad corresponde a una estimulación antigénica persistente, mediada por proteínas o partículas del VLB existentes en los linfocitos B. Por lo tanto, las técnicas serológicas que detectan estos anticuerpos constituyen un método de diagnóstico de esta infec­ción viral (Jacobsen y col., 1983; Burny y col., 1985).

La determinación de anticuerpos séricos anti­VLB por IDGA, después de la ingesta de calostro y su seguimiento en el tiempo, en las hijas de vacas infectadas con el virus, permitiría establecer tem­pranamente si la seropositividad de una ternera es debido a inmunidad pasiva o activa (Van Der Maa­ten y col., 1981 a; Kono y col., 1983).

Por otra parte, en aquellas hijas de madres sero­negativas se podría diagnosticar una infección hori­zontal temprana.

En este trabajo, se consideró como no infectadas con el VLB a aquellas terneras, hijas de vacas seropositivas, que no presentaron anticuerpos de­tectados por IDGA, a lo menos en 2 exámenes serológicos mensuales sucesivos, después del últi­mo diagnóstico postcalostral. Si ellas hubieran teni­do el virus transmitido por sus madres, habría apa­recido una respuesta activa de anticuerpos hasta alrededor de los 2 meses posteriores a la serocon­versión (Mammerickx y col., 1980; Thurmond y col., 1982; Kono y col., 1983). Ello se corroboró, además, por el seguimiento serológico que se hizo de los animales, en el cual persistió la seronegatividad.

En tanto que, de acuerdo a lo señalado por Bu­rridge y col. (1982) y Ohshima y col. (1984), se consideró como infectadas con el VLB a las terne­ras que permanecieron seropositivas a los 12 y 18 meses de edad.

En relación a la transmisión natural del VLB, y por los resultados obtenidos en este trabajo, se desprende que la mayoría de las terneras (84,6%) nacidas de madres seropositivas y que consumieron calostro directamente de ellas, no se infectaron por vía vertical. A diferencia de lo anterior, sólo un 15,4% de ellas persistió seropositiva a los 12 y 18 meses de edad, que fue el tiempo que duró el perío­do de observación, indicando una respuesta activa a la infección, probablemente vertical. Como no hu­bo un control serológico precalostral de estos ani­males, no fue posible diferenciar el origen de la infección vertical, que podría haber sido in utero o inmediatamente después del parto (Jacobsen y col., 1983).

Podría considerarse que bajo las condiciones de manejo de este predio, donde las terneras permane­cen con sus madres por 4 a 5 días y luego son separadas, la frecuencia de transmisión vertical es baja, corroborando lo señalado por Piper y col. (1979) y Van Der Maaten y col. (1981 a,b).

Estos resultados permitirían sugerir la factibili­dad de criar terneras seronegativas al VLB, hijas de madres infectadas, en lugar de su eliminación tem­prana, especialmente cuando se trata de animales de valor genético o en zonas endémicas, donde la prevalencia predial a la infección es alta y por razones económicas no se puede eliminar a todos los animales positivos de una sola vez.

Debe destacarse que un 20,4% de terneras, hijas de madres seropositivas, no presentó anticuerpos anti-VLB en la muestra postcalostral, atribuyéndo­se este hecho a una inadecuada ingesta de calostro (Villouta y col., 1980), o a títulos séricos demasia­do bajos en estos animales, los cuales no son detec­tados por IDGA (Ferrer, 1980).

En relación a la transmisión horizontal del VLB en las terneras, se constató que en 6 de ellas, hijas de madres seronegativas, hubo una seroconversión a positivas, la cual persistió en el tiempo, indicando probablemente una infección horizontal en los pri­meros meses de vida. No obstante que las terneras se criaban separadas de los animales adultos, esta­ban en relación con otras infectadas, o bien, tuvie­ron algún contacto esporádico en el manejo sanita­rio del predio con el resto del rebaño, donde podrían haberse contagiado tempranamente.

Por ello, es necesario controlar todos aquellos factores que inciden en la transmisión horizontal de la infección con el VLB (Piper y col., 1979; Ever­mann y col., 1986), junto con el establecimiento de un programa de control por eliminación.

El estudio seriado de los títulos de anticuerpos en las terneras permitiría también un diagnóstico tem­prano de la infección, al compararlos con valores previamente conocidos de individuos no infectados en el período postcalostral (Thurmond y col., 1982; Kono y col., 1983). En caso contrario, el diagnósti­co sólo podría realizarse por pruebas directas de infectividad como la inducción de sincicios en culti­vos celulares, que no son de uso rutinario (Van Deer Maaten y col., 1981 a; Montes y col., 1988).

En las condiciones de manejo y crianza del pre­sente estudio, se observó diferencias significativas en los títulos de anticuerpos anti-VLB en relación a la edad, entre terneras libres e infectadas con el virus. Estos valores, junto con el tiempo determina­do de duración de los anticuerpos postcalostrales, presentaron la misma tendencia observada previa­mente (Burridge y col., 1982). Sin embargo, los títulos observados por nosotros son levemente infe­riores a los de Thurmond y col. (1982) y Ohshima y col. (1984), y podrían servir de referencia nacional en predios con condiciones de manejo semejantes a las de este trabajo, cuando se apliquen programas de control de la infección con el VLB

En base a los resultados del presente trabajo, sería recomendable realizar dos exámenes serológi­cos por IDGA entre los 6 a 8 meses de edad, en las terneras hijas de madres infectadas, con un lapso de 1 mes entre ellos, antes de decidir la eliminación o permanencia de una ternera, en un predio incorpo­rado al sistema de certificación de predios libres.

Referencias

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Recibido el 18 de abril de 1990, aprobado el 1 de agosto de 1990.