Artículos Generales

  • Importancia del uso sistemático de la ecografía en el manejo reproductivo de la yegua fina sangre de carrera

Resumen

Se hace un análisis de los principales factores que determinan que en la yegua fina sangre de carrera, sea difícil obtener, con el manejo reproductivo tradicional, más de un 70% de crías nacidas vivas al año. Se entrega la experiencia que el autor ha adquirido con el uso sistemático de la ecografía reproductiva en yeguas. Se concluye que, con la ayuda ecográfica, al mejorar la detección de celo, evitar los abortos y partos gemelares y, en gran medida, las reabsorciones embrionarias, se puede mejorar la fertilidad promedio de la yegua fina sangre de carrera, en un 10 a 15%.

 

Palabras Claves

Ecografía, manejo reproductivo, yegua fina Sangre, fertilidad

Abstract

The factors involved in the failure for obtaining more than a 70% of live births in the thoroughbred mare using a traditional reproductive management, are analized. The experience of the author with the systematic use of ecography in reproduction is given. It is concluded than with this diagnostic aid, by increasing heat detection, by avoiding stillbirths, twin pregnancies and in great measure embryonary reabsorptions, the average fertility of the thoroughbred mare can be increased in 10 to 15%    

Keywords

Ecography, reproductive management, thoroughbred mares, fertility

Introducción

El manejo reproductivo, la salud y el estado clínico genital son, junto con la alimentación, los factores que más inciden en el éxito de toda explotación pecuaria.

El conocimiento de la fisiología reproductiva de la especie equina nos permite aplicar normas de manejo reproductivo conducentes a obtener el máximo de fertilidad-año, para lo cual la yegua está genéticamente capacitada.

La fertilidad de la especie equina es muy alta en caballos en estado salvaje y en los domesticados sometidos a un sistema de monta libre, en los que puede alcanzar valores de hasta un 90%. En la yegua fina sangre de carrera los promedios de fertilidad obtenidos en la mayor parte de los haras, difícilmente llegan a un 70% de crías nacidas vivas al año (Muñoz, 1987ab) y (Díaz y Díaz, 1989) debido a una serie de factores tales como.

Período reproductivo en la época menos oportuna

La yegua es una hembra poliéstrica estacional, de actividad sexual en días largos. Su actividad sexual está altamente influida por la luminosidad, razón por la cual muestra una clara tendencia a tener mejor fertilidad durante ciertos meses del año, que en la zona centro-sur de Chile corresponden al período octubre-febrero.

La reglamentación que regula en todos los países las carreras de caballos, determina que todo caballo de carrera cumple año el 1 de enero en el Hemisferio Norte y el 1 de julio en el Hemisferio Sur, lo que obliga a tratar de hacer nacer los potrillos a partir del 1 de julio y no mucho después de esa fecha, de manera que no den demasiado «handicap», en relación a su desarrollo físico y preparación, cuando tengan que participar en las carreras reservadas para productos de 3 años. Esto determina que la temporada de monta se realice desde agosto a noviembre, máximo hasta diciembre, a pesar de no ser este período, como ya se dijo, el de mejor fertilidad.

Sistemas de celaje poco eficientes

Sin la presencia física del macho, es difícil reconocer el estado de celo de la yegua, razón por la que debe ser presentada diariamente, durante un tiempo prudente, ante un potro (celaje), tomando las precauciones necesarias para evitar cruzamientos no deseados, y determinar así su rechazo o aceptación ante este potro celador. De esta forma sabremos cuándo empieza y cuánto dura el celo de cada yegua y, por lo tanto, cuándo se encuentra en su período de máxima fertilidad para ser servida por el potro fino. El celaje estimula hormonalmente a las hembras, hecho que contribuye a normalizar su ciclo y a mejorar su fertilidad más rápidamente. Por ello, es mejor un celaje diario que día por medio, o que otros sistemas en los que se prueban las yeguas más distanciadamente. Además, se observa en la práctica que con este sistema existen algunas yeguas que no muestran celo ante el celador, quedando sin servicio durante la temporada de monta.

Duración de la gestación

La yegua tiene una gestación promedio de 342 ± 10 días, lo que hace muy difícil poder obtener un parto al año, más cuando toda aquella yegua que pare tarde en la temporada, es mejor dejarla sin servicio para no tener así «potrillos mal nacidos», en relación al 1 de julio (nacimientos en diciembre y enero).

Gestación de mellizos

La yegua fina sangre de carrera es corriente que ovule más de un óvulo por celo, pudiendo ser fecundados ambos incluso con una sola monta. El porcentaje de gestaciones que parten siendo gemelares son del orden de 10 a 15%, dato que concuerda con lo observado por Bowman (1986). Estas gestaciones gemelares tienen el siguiente destino: puede reabsorberse espontáneamente una de las vesículas embrionarias, sin afectarse la otra; morir precozmente ambas, reabsorbiéndose, produciéndose aborto de ambos fetos al final de la gestación, o llegando a parir mellizos, los que por su escaso desarrollo al parto y crecimiento postnatal quedan inhabilitados como futuros caballos de carrera. Los mellizos univitelinos son muy raros y no tienen ninguna posibilidad de llegar a término (Allen, 1984). En la práctica, el porcentaje de abortos gemelares visibles en yeguas fina sangre de carrera manejadas en forma tradicional, es del orden de un 4%. Irvine (1983) encuentra en yeguas fina sangre de carrera un 3% de mellizos, y en Alemania del Este, Merkt y col. (1982) describen un 3,6%.

Otras causas de disminución de la fertilidad

Existe, además, un porcentaje importante de yeguas que presentan abortos únicos, sin una causa clínica aparente (Hafez, 1989) y otras que por algún tipo de problemas (distocias) o mala atención durante el parto, sufren complicaciones, muriendo el producto.

Estas razones explican el por qué es muy difícil obtener, en la yegua fina sangre de carrera, resultados medidos sobre crías nacidas vivas superiores a un 70%-año con el manejo tradicional, resultado que puede mejorarse con la incorporación de la ecografía en forma sistemática en el manejo reproductivo equino.

Importancia del manejo de la fertilidad de la yegua fina sangre de carrera y el uso sistemático

Está claramente demostrado que para lograr buenos resultados en fertilidad, es necesario extremar en los haras las medidas de manejo sanitario, alimenticio, y reproductivo, tales como:

a) Proporcionar una alimentación suficiente y balanceada a las yeguas preñadas, no preñadas y nuevas (recién retiradas del «training») que se integran al criadero, de acuerdo con sus requerimientos. b) Mantener un estado general de salud, compatible con el proceso reproductivo. c) Realizar examen clínico genital de todas las yeguas secas y, a medida que vayan pariendo, las preñadas, antes del inicio de la temporada de montas. d) Aplicar un manejo reproductivo riguroso, período durante el cual las yeguas deben ser celadas diariamente, lo que permitirá conocer la duración del celo y del ciclo, calcular el momento de máxima fertilidad, el momento en que deben ser servidas las yeguas, predecir la aparición del próximo celo, examinar y tratar las yeguas en anestro, y realizar, por palpación rectal, el diagnóstico de gestación lo más precozmente posible, de acuerdo con los servicios que se les hayan realizado.

La incorporación del uso de la ecografía en forma rutinaria en el manejo reproductivo de yeguas fina sangre de carrera, puede mejorar la fertilidad-anual de los haras en un 10 a 15%, siempre y cuando se aplique en forma sistemática una o dos veces por semana, considerando los siguientes aspectos:

Determinación del estado clínico genital previo a la temporada de montas. Examen y control de yeguas en anestro, durante la temporada de montas. Control de las yeguas en celo y determinación del momento de máxima fertilidad, para indicar los servicios. Control de ovulación. Diagnóstico precoz de gestación Detección de mellizos y eliminación precoz de uno de ellos. Control de implantación y gestación en sus primeras etapas.

Examen clínico genital. Preencaste

Durante el mes de junio, es conveniente examinar todas las yeguas secas (no preñadas), para determinar el estado y funcionalidad de útero y ovarios. En caso de que nos encontremos con ovarios de poco desarrollo e inactivos, se deben iniciar tratamientos conducentes a favorecer el inicio de la actividad ovárica, junto con mejorar los niveles nutricionales, si fuera necesario. Se debe hacer en este período también un examen de la funcionalidad de la vulva y corregir los defectos de ella si los hubiere, mediante vulvoplastía. Además, se tomarán muestras de secreción de vestíbulo vulvar y/o cuello del útero, para realizar un examen bacteriológico y, en caso de resultado positivo, un antibiograma, de tal manera de tratar las yeguas con el medicamento adecuado.

La ecografía en este período es de mucha ayuda para determinar la funcionalidad ovárica (presencia de folículos maduros o en vías de desarrollo y/o cuerpos lúteos) y el estado del útero. Se deben dejar esquematizadas en la ficha clínica de cada yegua dichas características y muy especialmente cualquier alteración del endometrio que pudiera posteriormente inducir a error, al confundirlas con vesículas embrionarias de poco desarrollo, cuando corresponda hacer el diagnóstico precoz de gestación (Figuras 1 a y 1 b).

Figura 1ab. Corte transversal de cuerno uterino. Se observan quistes endometriales.

Examen clínico genital de yeguas en anestro

A medida que avanza la temporada de montas, es necesario efectuar un acabado examen clínico genital y ecográfico a toda aquella yegua que no muestre celo ante el potro celador. Con el sistema tradicional era corriente un porcentaje no despreciable de yeguas que no mostraban celo y, por lo tanto, quedaban sin ser servidas en la temporada, debido fundamentalmente a un celaje ineficiente y a potros celadores que no efectúan bien su trabajo, produciendo en algunas yeguas cierto rechazo ante el celador.

Con el uso de la ecografía en forma sistemática y seriada en estas yeguas, es posible determinar exactamente cuándo se encuentran en celo por las características del endometrio. Se observan zonas de secreción convergentes hacia el centro «limón cortado» (Figuras 2 y 3) y por las características de sus ovarios, en uno de los cuales encontraremos uno o más folículos maduros fluctuantes (Figura 4). En este caso está indicada la monta, aunque la yegua no muestre celo ante el celador, tomando las precauciones del caso.

Figura 2. Endometrio de yegua en estro. Corte transversal. Base de cuerno uterino

Figura 3. Endometrio de yegua en celo 1. Corte transversal parte media cuerno uterino

Figura 4. Ovario de yegua en celo. 1. Folículo maduro.       2. Parte inferior ovario.

Si el resultado del examen deja en evidencia la presencia de ovarios inactivos (Figura 5), tendremos que indicar la terapia respectiva para acelerar su normalización lo antes posible dentro de la temporada de montas.

 

Figura 5. Ovario inactivo. Pequeño y sin actividad folicular importante.

Examen clínico genital de yeguas en estro y control de la ovulación

Con el uso de la ecografía, es perfectamente posible determinar en las yeguas en celo, a través de la observación del útero y de sus ovarios, el momento de máxima fertilidad, caracterizado por encontrarse en el útero gran cantidad de secreciones que a la observación ecográfica se asemeja a un «limón cortado» y la presencia en uno o ambos ovarios de folículos maduros (Figuras 2, 3 y 4). El grado de maduración de estos folículos y su aproximación a la ovulación está determinada por el diámetro de éstos, 3,5 cm o más, y su fluctuación a la palpación rectal. Conociendo estas características podemos indicar el servicio. Si controlamos 2 días después la existencia de un cuerpo lúteo donde estaba el folículo maduro (Figura 6), no será necesario repetir la monta; en caso contrario, estaría indicada. Con esto podernos aumentar la fertilidad sustancialmente y el número de yeguas a servir por cada reproductor, ya que se necesitará un solo servicio por yegua en la mayoría de ellas.

Figura 6. Ovario. Cuerpo lúteo hemorrágico. Ovulación reciente..

Diagnóstico precoz de gestación y eliminación de mellizos bivitelinos

La vesícula embrionaria equina, tiene un diámetro de aproximadamente 2 mm, a los 8 días de gestación (Valvon y col., 1981) y transita libre a través del cuerno uterino. Crece un promedio de 2,4 mm día entre los 11 y 18 días de gestación (Maldonado, 1990), siendo perfectamente visible mediante ecografía de los cuernos uterinos a partir de los 12 a 14 días de gestación.

La ecografía debe ser hecha acuciosamente, siguiendo un orden, de tal manera de recorrer todo el útero un par de veces, desde la unión útero tubárica izquierda a la derecha, pasando por el cuerpo del útero. La presencia de una vesícula embrionaria nos dejará satisfechos cuando su diámetro y forma (circunferencia de bordes nítidos) coincida con los días de gestación que debe tener (Figuras 7a y 7b). Es corriente, más de lo que uno se imagina, encontrarse con dos vesículas embrionarias de casi similar tamaño (dos ovulaciones simultáneas) o con diferencia de hasta dos o más días de gestación, ubicadas ambas en un cuerno (Figura 8), o una en cada cuerno uterino.

Figura 7a. Vesícula embrionaria (16 días después de gestación). Figura 7b. Ovario. Cuerpo lúteo de gestación, en yegua con vesícula embrionaria de 16 días.

 

Figura 8. Mellizos bivitelinos. Corte transversal. Parte media cuerno uterino. Se observan 2 vesículas embrionarias de 14 días de gestación.

Estas gestaciones mellizas son las responsables, en gran parte, del alto grado de reabsorciones que se observa en la práctica, entre el diagnóstico de gestación por palpación rectal hecho durante la temporada de monta y el posterior de marzo o abril, debido a que se produce muerte embrionaria temprana cuando hay oposición de las paredes de ambas vesículas, después de la fijación unilateral de éstas. Cuando el disco embrionario y la pared vascular que rodea el disco no están en contacto con el endometrio sino que con la pared del saco vitelino de la otra vesícula, el intercambio materno-embrión es muy reducido, reabsorbiéndose el embrión rápidamente (Ginther, 1984 y 1989ab).

Cuando la oposición de las vesículas no ocurre, existe la posibilidad de reabsorción espontánea de una de ellas, aborto de mellizos durante el último tercio de la gestación, y parto de mellizos.

La eliminación manual a través del recto de una de las vesículas es una maniobra fácil cuando la ejecuta una persona con cierta experiencia y aplicando la terapia necesaria, con muy buenos resultados, es decir, sin que se altere la otra vesícula, cuando se hace precozmente. El ideal es hacerlo mientras las vesículas transitan libremente en el útero antes de los 20 días de gestación. Esta observación está de acuerdo con los resultados descritos por Ginther (1983), y Squires y col. (1988). El éxito de esta maniobra comienza a disminuir cuando nos atrasamos en relación a este momento ideal.

Si ambas vesículas se encuentran en el mismo cuerno (Figura 8), conviene realizar leves movimientos del cuerno uterino mediante palpación rectal, para intentar separarlas algo y proceder a eliminar por ruptura, presionando a través del cuerno uterino la vesícula más inferior y evitar así que el líquido vesicular pudiera alterar la otra.

Si se encuentra una vesícula en cada cuerno, la maniobra es mucho más sencilla, pudiendo eliminarse cualquiera de ellas, a pesar de que la experiencia indica que, cuando se usa en la palpación rectal el brazo derecho, resulta más fácil eliminar la vesícula del cuerno izquierdo al comprimir el cuerno y desplazar la vesícula en dirección a la unión útero tubárica, la que reventará al disminuir el lumen del útero y no poder, por su diámetro, seguir avanzando. Aunque muchas yeguas reabsorben espontáneamente uno de los embriones, con la reducción manual de uno de ellos se obtiene una mayor sobrevivencia y fertilidad, cuando se compara con dejar a la naturaleza seguir su curso (Roberts, 1982).

Control de gestación

El mayor número de reabsorciones embrionarias en la yegua comienza a producirse alrededor de los 2530 días de gestación. En este período es posible ver el embrión pequeño en la parte inferior de la vesícula, el que va paulatinamente ascendiendo. De acuerdo con el porte del embrión e intensidad de los latidos de su corazón, podemos darnos cuenta del grado de su vitalidad. Cuando en este período observamos embriones de desarrollo bajo lo normal y poco vitales, a pesar de la opinión entregada por Irvine y col. (1990), en relación a que el déficit de progesterona endógena no sería causa de pérdidas de preñez en la yegua en este período, la experiencia clínica indica que aplicando a tiempo progesterona de depósito, se recupera la mayoría de los embriones tratados, aunque no se dispone aún de un grupo testigo con el que se pudiera confirmar lo observado. Esta posibilidad obliga a incorporar como rutina una segunda ecografía, la que debe realizarse alrededor de los 26 a 30 días de gestación, para confirmar la gestación normal (Figuras 9, 10 y 11), o aplicar progesterona de depósito, de acuerdo con los trabajos de Barry y col. (1992), a toda yegua cuya gestación merezca dudas en cuanto al grado de desarrollo y vitalidad del embrión.

Figura 9. Embrión equino (32 días de gestación).

 

Figura 10. Ovario de yegua preñada (32 días de gestación). Se observa cuerpo lúteo de gestación y actividad folicular importante.

Figura 11. Embrión equino (40 días de gestación).

De esta manera, al aumentar la casuística podremos los veterinarios clínicos, como lo plantea Allen (1993), dilucidar lo hasta ahora observado en relación con la aplicación de progesterona exógena en este período crítico. Además, en esta segunda ecografía es posible también observar los mellizos univitelinos, en cuyo caso se debe aplicar, lo antes posible, prostaglandina para interrumpir dicha gestación doble, lo que tendrá éxito sólo si la yegua aún no está produciendo gonadotrofina (PMSG), en sus copas endometriales. La PMSG prolonga la vida activa del cuerpo lúteo y estimula la actividad secretora de éste, e induce la luteinización de los folículos secundarios de las yeguas preñadas (Squires y Ginther, 1975). Basado en el origen trofoblástico de las copas endometriales Murphy y Martinuk (1991), sugieren que el mejor término para la PMSG es gonadotrofina coriónica equina (E.C.G.).

Comentario final

La experiencia que el autor ha adquirido en relación a las ventajas que significa trabajar con la ecografía incorporada al manejo reproductivo equino en forma rutinaria, durante ya algunos años y con un total de aproximadamente 150 yeguas al año, le permite llegar a las siguientes conclusiones:

El uso sistemático de la ecografía en reproducción equina, permite detectar precozmente todas la gestaciones bivitelinas y eliminar con éxito una, mediante reducción manual vesicular. Con ello, se puede disminuir el porcentaje de abortos y nacimientos de mellizos a prácticamente cero y, en gran parte, el porcentaje de reabsorciones embrionarias que se producen por muerte de ambas vesículas, cuando éstas de implantan en forma unilateral.

Si además tomamos en cuenta que podernos influir mucho más directamente en aquellas yeguas que presentan afuncionalidad ovárica, detectar el celo de las que siendo normales, no manifiestan su estro ante el potro celador y, también mejorar, mediante aplicación de medicamentos, el desarrollo y viabilidad de algunos embriones, podemos concluir que el uso de la ecografía en la forma que se propone, puede mejorar la fertilidad promedio de la yegua fina sangre de carrera en un 10 a 15%, con lo que se puede pretender la obtención de un 80% de potrillos nacidos vivos al año.

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Recibido el 6 de marzo de 1995.