Obituario

  • Alejandro Albala B. (1945-1995)

Resumen

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Abstract

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  RECUERDO DE UN AMIGO

 

El Dr. Alejandro Albala Brevis, quien nació en Cauquenes el 24 de octubre de 1945 y fuera un destacado y querido académico de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile y un profesional de reconocido prestigio en Cirugía y Clínica de pequeños animales, falleció en Santiago el 24 de febrero de 1995. Recibió su título de Médico Veterinario en nuestra Facultad, en octubre de 1974 y su vida profesional destacó por su entusiasmo y permanente disposición para participar en actividades destinadas a la cooperación y aporte de conocimientos a sus colegas y estudiantes.

Siempre estuvo dispuesto a conceder un favor, a ayudar a que una buena idea se concretara y esto lo llevó a establecer fuertes lazos de amistad y profesionales con el Consejo Regional de la VI Región del Colegio Médico Veterinario. Por ello, en múltiples oportunidades fue requerido por sus colegas, desde Coyhaique, San Fernando o Viña del Mar, para organizar, dirigir o participar en cursos de su especialidad de Cirugía Veterinaria o de áreas relacionadas, con la seguridad de que él sería el motor y quién reuniría a la gente necesaria.

Cualquiera que lo llamase o que concurriera a la Facultad con la finalidad de obtener antecedentes o una orientación que le permitiese solucionar un caso complicado, lo hacía sabiendo que siempre tendría una respuesta a su inquietud.

Sus primeros pasos en la vida académica los dio como Ayudante de Fisiología para la carrera de Enfermería y Obstetricia de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile (1973-1974) y luego como Profesor Ayudante de Fisiología Animal de la Facultad de Agronomía, Universidad Católica de Chile (1975). Ejerció como Profesor de Fisiología para las carreras de Nutrición, Obstetricia, Enfermería y Educación Parvularia en la sede Talca de la Universidad de Chile en 1977. En 1985 ingresó como académico, jornada completa, a la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile, integrándose al Grupo de Cirugía del Departamento de Ciencias Clínicas.

Como docente siempre tuvo y desarrolló una especial cualidad de relacionarse cordial y hasta fraternalmente con sus alumnos. Siempre estuvo dispuesto a recibirles, escucharles, enseñarles y aconsejarles, a un fuera del ámbito de su quehacer.

Esto le fue debidamente reconocido por sus alumnos, en varias oportunidades, distinguiéndolo como profesor destacado, siendo la última pocos meses antes de su partida.

Le correspondió ser profesor guía y consejero de numerosas tesis y memorias para la obtención del título de médico veterinario de la Universidad de Chile y aquéllos, hoy día colegas, tuvieron la suerte de apreciar en mejor forma todas sus cualidades docentes, técnicas y personales.

En el ámbito de la investigación científica le correspondió participar y apoyar diversos proyectos de investigación, haciendo ver siempre con firmeza y consecuencia sus postulados e ideas globalizándolas sobre las materias en estudio.

Su inquietud gremial lo llevó a ejercer diferentes cargos en la Asociación de Académicos de la Universidad de Chile, llegando a ser elegido presidente de la Filial Veterinaria.

En su ejercicio privado de la profesión fue socio fundador de Clínica Veterinaria LEB. Inmensamente querido y reconocido por sus clientes que acudían especialmente a su consulta, reportándole agotadoras e interminables jornadas. Siempre tuvo para ellos más del tiempo necesario para atender a la mascota, el tiempo para la amistad.

El Dr. Albala procuró en su vida personal y familiar mantener permanentemente una actitud positiva, abierta, innovadora y alegre y es por todos reconocido que era un ser aglutinados de personas, gentes de todo origen a quienes trataba por igual, independientemente de su condición, sin ningún distingo.

Un recuerdo de esposo y padre amoroso, formador y recto perdurará por siempre en su esposa Pilar e hijos, Matías, Isabel Margarita y Juan Pablo.

Sus innumerables colegas y amigos tendrán por siempre en su memoria un profundo sentimiento de pérdida por su temprano alejamiento. Se extraña a ese hombre grande, de gran corazón. Ese gigante bueno que nos dejó una enseñanza de humanidad y actitud positiva ante la vida, que no podremos olvidar.